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Uno de los grandes genios musicales del siglo XX y una de las figuras fundamentales para el desarrollo sonoro y lírico de géneros tan diversos como el folk, el blues, country, rock o pop.

Su capacidad poética, desplegada desde notorias variantes descriptivas, que impregna una introspección personal y una mirada incisiva a la sociedad que le rodea, ha influenciado sobremanera a todo tipo de generaciones de artistas, deudores de un hombre esencial para entender el tránsito de la música moderna desde una hirviente adolescencia hasta una reflexiva y consciente madurez.

Robert Allen Zimmerman nació el 24 de mayo de 1941 en la localidad de Duluth, Minnesotta (Estados Unidos), pero a temprana edad se mudaría a Hibbing, ciudad localizada en su mismo estado de nacimiento. En su temprana adolescencia empezaría a aficionarse a la música folk, blues, rock’n’roll y country, imitando a sus maestros mientras sus padres atendían la ferretería familiar.
En el instituto, Bob comenzó a tocar la guitarra y pronto formaría un grupo llamado The Golden Chords, en donde principalmente interpretaba rock’n’roll al estilo Little Richard, su músico de rock favorito.

Cuando se trasladó a la Universidad de Minnesotta, comenzó a expandir su pasión por los estilos tradicionales de la música americana, y creció su devoción por gente como Woody Guthrie (a quien conoció en sus últimos días), Hank Williams o Leadbelly y adoptando el apellido Dylan, en homenaje a uno de sus poetas preferidos, Dylan Thomas, comenzó a cantar folk, estilo que a comienzos de los años 60 interpretaría con su singular voz y su peculiar fraseo en los locales neoyorquinos del Greenwich Village, tras aburrirse del academicismo universitario y abandonar sus estudios de arte.
Con anterioridad había adoptado, tras contemplar al bluesman Jesse Fuller en Denver, el soporte para la armónica, que le permitía tocar la guitarra al mismo tiempo que el citado instrumento de viento. En 1961 consigue firmar un contrato discográfico con Columbia y publicar su primer Lp titulado simplemente “Bob Dylan” (1962), trabajo repleto de versiones de blues y folk producido por John Hammond Jr. que incluía estupendos temas propios como “Talkin’ New York” o “Song to Woody”.

Ese mismo año, Dylan comenzó a trabajar en su segundo álbum grande que ya iba a ser proveído con profusión por su talento en la escritura con temas tan clásicos como “Blowin’ in the wind” (versionado con gran éxito por Peter, Paul & Mary), “Masters of war”, “Don’t think twice, it’s all right”, “I shall be free”, “Girl from the north country” o “A hard rain’s a-gonna fall”, todos ellos contenidos en su primera gran obra “The Freewheelin’ Bob Dylan” (1963), con una foto en la portada del compositor y su novia (por esos momentos) Suze Rotolo, el disco contenía momentos de acerada crítica social sin perder cortes de tono irónico y amoroso.
En 1964 y tras desechar su manager Albert Grossman algunos temas (“Mixed up confusion”) de tendencias más rockeras, publicó “The times they are a-changin'” (1964), álbum que proseguía su senda político-social con temas como el single homónimo, “With God on our side”, ” The lonesome death of Hattie Carroll” o “Boots of spanish leather”.

Otro magistral disco grande titulado “Another side of Bob Dylan”, en donde incorporaba materias de mayor calado sentimental y elementos de mayor complejidad lírica de elevado talente simbolista, influenciado por el poeta francés Arthur Rimbaud.
Las mejores canciones de este Lp producidas por Tom Wilson son “All I really want to do”, “Spanish Harlem Incident”, “It ain’t me babe”, “Chimes of freedom”, “I don’t believe you” o “My back pages”, temas versionados hasta la saciedad por diferentes grupos y solistas, incluida Joan Baez que se convertiría en amante y principal fan del cantautor.
La relación duraría poco y Dylan contraería su primer matrimonio en 1964 con la modelo Sara Lowndes, de quien se divorciaría en 1977.

En 1965 electrificaría su sonido tras admirar las posibilidades expansivas de la música rock y pop en el folk con la versión realizada por los Byrds de su “Mr. Tambourine man” y por la soberbia adaptación de los Animals con “House of the rising sun”, siendo rechazado cruelmente por los más acérrimos seguidores del folk, que lo abuchearon cuando apareció en el Festival de folk de Newport con su guitarra eléctrica y el grupo The Paul Butterfield Blues Band. El folk-rock fue adoptado por Dylan en su disco “Bringing it all back home”, pieza clave de su discografia con canciones impregnadas de imaginería y con tematicas eclécticas de connotaciones surrealistas en piezas como “Subterranean Homesick blues”, “Maggie’ farm”, “She belongs to me”, “Love minus zero”, “Bob Dylan’s 115th dream”, “Gates of Eden”, “It’s alright, ma, I’m only bleeding”, “It’s all over now, baby blue” o la propia “Mr. Tambourine man”.

El tránsito al campo eléctrico y abrazo de tendencias más blues, R&B y trazos rock se materializó totalmente en dos trabajos esenciales de su extensa carrera: “Highway 61 revisited” (1965) y “Blonde on blonde” (1966), dos obras maestras que prolongaban su talento lírico y musical con clásicos de la talla de “Like a Rolling Stone” (su sencillo más exitoso comercialmente hablando, alcanzando el puesto número 2), “Rainy day women #12 & 35”, “Visions of Johanna”, “I want you” o “Just like a woman”, temas (con el single “Positively 4th Street”) en los cuales colaboró gente como Michael Bloomfield, Harvey Brooks, Al Kooper y los miembros de The Band, formación canadiense conocida hasta ese momento como The Hawks (acompañaban al rockero Ronnie Hawkins) que se convertiría en su grupo de acompañamiento en directo y con quienes giraría por el Reino Unido en 1966, siendo acusado de traidor de nuevo a la causa folk por sus seguidores británicos.
Esta gira fue recogida por las cámaras de D. A. Pennebaker en su documental “Eat the document”.

La carrera de Bob Dylan alcanzaría en esos momentos su mayor penetración popular, ya que junto al merecido éxito de la crítica y la admiración de sus compañeros de profesión, sus discos grandes y sus sencillos cosecharían importantes resultados en ventas.
En pleno auge profesional un grave accidente de motocicleta acaecido en junio de 1966 en Bearsville, estado de Nueva York, pudo terminar trágicamente con su exitosa trayectoria.

Por fortuna no sucedió así, aunque tras este excepcional período de inspiración compositiva, Bob Dylan se refugió durante un tiempo en su familia y en su hogar, determinado incluso a abandonar el negocio musical.
Su encuentro en una casa llamada Big Pink con sus compañeros The Hawks le estimuló de nuevo para grabar multitud de temas procedentes de la música más enraizadamente americana, el resultado fue el disco “The Basement Tapes”, que no sería publicado hasta 1975, aunque corrieron desde ese mismo instante multitud de copias piratas de las grabaciones entre Dylan y el grupo de Robbie Robertson.
A finales del 67 publicarían el disco “John Wesley Harding” (1967), un álbum repleto de country que se encontraba al margen de las tendencias psicodélicas de la época (que le traían al fresco) y que desplegaba una menor complejidad en sus letras que trabajos pretéritos, retomando el gusto de Dylan por la música tradicional.

El álbum fue todo un éxito, alcanzando el número 1 en las listas británicas, gracias a temas como “All along the watchtower”, “Dear Landlord” o “I dreamed I saw St. Augustine”.
El country continuó con “Nashville Skyline” (1969), disco en el que aparecía Johnny Cash y que contenía su gran canción “Lay lady lay”, uno de los temas más bellos de toda su carrera.
El comienzo de la década de los 70 no resultó positivo para Dylan, ya que su complaciente disco “Self Portrait” (1970) resultó mal recibido por la crítica, todo lo contrario que “New Morning” (1970), álbum que recuperaba para bien los buenos procederes del cantautor de Minnesotta.

En esa época diversificó sus tareas artísticas, publicando el libro “Tarántula” y apareciendo como actor al lado de Kris Kristofferson y James Coburn en el western de Sam Peckinpah “Pat Garret y Billy The Kid” (1973), para el que compuso la banda sonora, disco en el cual se encontraba el famoso sencillo “Knockin’ on heaven’s door”. También apareció en vivo cantando en el Concierto para Bangladesh, organizado por el beatle George Harrison.
Tras firmar con David Geffen y después de publicar en Asylum Records el innecesario “Dylan” (1973), un disco lleno de versiones, en la mitad del decenio Bob Dylan publicó una serie de meritorios discos comenzados con “Planet Waves” (1975), trabajo en el que volvía a colaborar con The Band y que le llevaría a puestos muy altos en las listas de ventas.

Posteriormente llegarían el directo “Before the flood” (1974) y el esencial “Blood on the tracks” (1975), un Lp grabado para Columbia lleno de amargura personal que estaba marcado por el comienzo del traumático divorcio de Dylan con su esposa Sara. Este gran disco con temas como “Tangled up in blue”, “Idiot wind”, “Meet me in the morning” o “If you see her, say hello”, le llevaría directamente al número 1 en ventas.
Más tarde comenzaría una larga gira bajo el nombre de Rolling Thunder Revue, en la que Dylan se encontraba acompañado por gente como Joan Baez, Roger McGuinn, Mick Ronson o el poeta Allen Ginsberg.
Parte de sus actuaciones fueron recogidas en el album directo “Hard Rain” (1976).

Ese mismo año publicó un notable disco titulado “Desire” (1976), que incluía la canción “Hurricane”, homenaje al boxeador Rubin “Hurricane” Carter, injustamente detenido acusado de un asesinato que no había cometido. El Lp volvió a alcanzar el número 1.
En la parte final de los 70 y comienzos de los 80, Dylan publicaría varios discos de mediana calidad como “Street legal” (1978), “Slow train coming” (1979) -con la guitarra de Mark Knopfler- “Saved” (1980) y “Sot of love” (1981), estos tres últimos trabajos marcados por su conversión al cristianismo y temas religiosos.
Los bamboleos espiriturales de Bob Dylan le llevaron a dejar sus ideales cristianos y adoptar en 1983 el judaismo, justo antes de la publicación de “Infidels” (1983), trabajo producido al alimón con Knopfler y en el que aparecía el ex Rolling Stone Mick Taylor. En 1986 contrajo matrimonio con Carolyn Y. Dennis, de quien terminaría separándose en 1992.

Los restantes discos de Dylan en los 80 fueron los directos “Real live” (1984) y “Dylan & Dead” (1989) y los irregulares trabajos en estudio “Empire burlesque” (1985), “Knocked out loaded” (1986), “Down on the groove” (1988) y “Oh mercy” (1989).
Por esta época giró con Tom Petty & The Heartbreakers y The Grateful Dead, además de grabar dos Lps con los Travelling Willburys.
En su última etapa continuó trabajando con bastante regularidad y tras discos bastante prescindibles con buenos temas como “Under the red sky” (1990), “Good as I been to you” (1991), “World gone wrong” (1993) o el directo grabado para la MTV “Umplugged” (1995) nos regaló dos excelentes muestras de un talento inagotable al tiempo como “Time out of mind” (1997) y “Love and Theft” (2001).

“Modern Times” (2006) y “Together Through Life” (2009) son sus últimos discos.

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Más parecido a Tom Petty y Bruce Springsteen que a su propio padre Bob Dylan (de quien por supuesto también toma inspiración), la música de Jakob Dylan y su banda, los Wallflowers, recoge como inspiración trazas del clásico rock’n’roll, el folk-rock y el country-rock, desarrollando una arquitectura compositiva de espíritu clásico y tradicional, honesta, poética, reflexiva, de fácil asimilación radiofónica.

Jakob Dylan nació el 9 de diciembre de 1969 en Nueva York (Estados Unidos). Fue criado por su madre, la modelo Sara Lowndes, después de que ésta y Bob Dylan se separaran a mediados de la década de los 70.
En 1990 decidió dedicarse a la música en compañía del guitarrista Tobi Miller, el bajista Barrie Maguire, el batería Peter Yanowitz y el teclista Rami Jaffee.
El mismo año en que Jakob se casaba con su novia Paige apareció editado su primer LP, “The Wallflowers” (1992), un disco editado en la Virgin. El álbum, con una orientación directa y clásica, ausente de modernidades, y compuesto por piezas largas, estaba producido por Paul Fox (ex miembro del grupo punk Ruts), Andrew Slater y el mismísimo Paul Weller. Contenía piezas como “Shy of the moon”, “Honeybee”, “Sidewalk Annie” o “Ashes to ashes”.

El álbum no encontró demasiado apoyo promocional y en la banda se produjo una estampida de varios de sus componentes, que mantuvo en zozobra al grupo durante unos años. Para el siguiente LP, Dylan y Jaffee se hicieron acompañar por el guitarrista Michael Ward, el bajista Greg Richling y el batería Mario Calire.
En Interscope Records lograron ser aceptados y allí T-Bone Burnett, afamado cantautor que había tocado en discos de Bob Dylan, como el “Hard rain”, y producido a Elvis Costello o Tommy Keene, se puso al frente del estudio para grabar con los Wallflowers su disco revelación, “Bringing down the horse” (1996).
Este trabajo, con una perspectiva más comercial y actual que su debut, y con colaboraciones de Gary Louris de los Jayhawks o Mike Campbell de Tom Petty & The Heartbreakers, sonó con profusión en las radios internacionales hecho que, con el plus de la parentela de su vocalista y compositor, les concedió la popularidad con singles de éxito como “One headlight” o la balada “6th Avenue Heartache”.

No demasiado prolíficos a nivel compositivo, los Wallflowers tardarían cuatro años en retornar a las tiendas de discos, hecho que difuminó la fama otorgada por “Bringing down the horse”. “Breach” (2000), con “Sleepwalker”, “Some flowers never bloom”, “I’ve been delivered” o “Witness”, seguramente es mejor trabajo que el anterior, más maduro, más cetrino, pero la falta de promoción, en comparación con el previo, conllevó una mengua en ventas.
Las colaboraciones de este LP, co-producido por Andrew Slater y Michael Penn, volvieron a ser lujosas, con Frank Black, Elvis Costello y de nuevo Gary Louris acompañando a Dylan y sus compañeros.

En “Red letter days” (2002) Jakob trató, con intenciones claras de recuperación comercial, su rock tradicional con revestimientos sónicos más modernos “gracias” al trabajo de Bill Appleberry y Tobias Miller, pero los resultados fueron medianamente pasaderos. p> Al margen de sus influencias diáfanas en su ssonidos en sus versiones se pueden apreciar algunas querencias del hijo de Dylan. Así, algunos grupos y solistas versionados por los Wallflowers, con canciones incluidas en bandas sonoras de películas, son los Beatles, a los que versionaron “I’m looking through you” para “Yo soy Sam”, David Bowie, al que revisitaron con “Heroes” en “Godzilla”, los Bee Gees, con la versión de “I started a joke” en “Zoolander” o Van Morrison con “Into the mystic” en “American Pie: Menuda boda”. También participaron en un tributo a Warren Zevon con “Lawyers, Guns and Money”.

Su último trabajo discográfico es “Rebel, Sweetheart” (2005), disco producido por Brendan O’Brien.

En el año 2008 se editó el primer disco de Jakob Dylan en solitario, “Seeing Things”, un álbum con produccion de Rick Rubin.

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Antes de que Linda Ronstadt se convirtiese en los años 70 una de las figuras solistas más prominentes del folk-rock, el soft-rock y el country-rock, formó parte de este grupo, The Stone Poneys, un conjunto folk-rock y pop de corta trayectoria que grabó notorios discos en la segunda mitad de la década de los 60.

El grupo se creó a mediados del decenio en la ciudad californiana de Los Angeles, cuando los músicos de sesión, el guitarra rítmico Bob Kimmel y el guitarra líder Kenny Edwards, dos talentosos compositores, decidieron comenzar una carrera por sí mismos. Para ello, Bob sugirió la incorporación de Linda, su compañera en el dúo previo The Kimmel Brothers, un proyecto que habían formado cuando ambos asistían a la universidad de Arizona.

Tras actuar en locales folk y publicar el single “Sidewalk” en el sello So Fine Records, su manager Herb Cohen consiguió firmar un contrato en 1967 con Capitol, debutando con el sencillo “Sweet Summer Blue and Gold”, una preciosa canción compuesta por la pareja Edwards/Kimmel que exponía su proceder habitual: sonidos acústicos, lúcidas melodías y primorosas armonías vocales.

La canción no consiguió resultados comerciales destacables, pero sí atrapó a un ingente número de amantes del folk-rock. Su primer LP, publicado en enero de 1967, es una delicia de álbum, “The Stone Poneys” (1967), maravilloso disco producido por Nick Venet y compuesto por delicadas piezas folk-pop, engrandecidas por la voz de Linda y su interacción con Bob y Kenny.

“Evergreen Vol. 2” (1967), de nuevo producido por Venet y aparecido en junio de 1967, fue otro disfrutable álbum, inferior a su debut pero con las características básicas del terceto.

El disco deparó dos singles, “Evergreen” y “Different Drum”, un tema escrito por Mike Nesmith, el componente de los Monkees. Esta última canción se convirtió en la canción más popular del grupo, consiguiendo notables ventas y entrando en altas posiciones en el Billboard (número 13).

Después de este LP el grupo comenzó su descomposición, rompiéndose en pleno proceso de grabación del tercer álbum, “Stone Poneys & Friends” (1968), un disco finalizado por Venet y Linda con músicos de sesión. Entre las grabaciones y al margen de sus temas originales, destacan las versiones de Tim Buckley y Laura Nyro.

Tras este disco Linda Ronstadt inició su carrera en solitario con “Hand Sown…Home Grown” (1969), un álbum producido por Chip Douglas. Por su parte, Kenny Edwards formó el grupo Bryndle, para posteriormente volver a colaborar con Linda.

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Supertrío estadounidense de country-rock creado a comienzos de los años 70. Estaba conformado por el talento de Chris Hillman, el ex miembro de los Byrds o Flying Burrito Brothers, J. D. Souther, antiguo miembro del dúo Longbranch Pennywhistle, formado junto a Glenn Frey, y Richie Furay, componente de Buffalo Springfield y de Poco.
El terceto se unió en septiembre del año 1973 bajo la mediación de David Geffen, en ese momento un joven treintañero, para que grabaran en sello de reciente creación Asylum, el cual desde inicios de la década de los 70 estaba lanzando con éxito a cantautores y bandas de country-rock y folk-rock, como los Eagles, Jackson Browne o el propio J. D. Souther, proyectos que intentaban seguir la estela triunfal de uno de los nombres sensación del momento, Crosby, Stills & Nash, con Young en ocasiones puntuales, como en el extraordinario “Deja vu”.

Presentado con el single “Fallin’ in love”, tema escrito por Richie Furay, el trío debutó en disco grande con el LP “The Souther Hillman Furay Band” (1974), un álbum muy recomendable para los seguidores de los trabajos más country-rock y soft rock de sus previos conjuntos, con estupendas armonías vocales, melodías competentes y un sólido trabajo compositivo, repartiéndose la escritura de los diez cortes entre los tres componentes, con participación de gente como Jim Gordon (ex Derek and The Dominos) a la batería o Al Perkins (Flying Burrito Brothers) a la steel guitar.

“Border Town”, “Pretty goodbyes”, “The hearbreaker” o “Deep, dark and dreamless” de Southter, “Safe at home” o “Heavenly fire” de Hillman, o “Believe me” y “The flight of the dove” de Furay son, junto al sencillo, algunos de los mejores cortes de este álbum debut producido por Richard Podolor, quien había producido discos de Iron Butterfly o Three Dog Night.
El disco, aunque no vendió lo esperado, llegó al puesto número 11 en el Billboard. Su siguiente trabajo, titulado “Trouble in paradise” (1975), obtendría menor repercusión comercial que su antecesor, alcanzando el número 39 de la famosa lista estadounidense. Producidos ahora por Tom Dowd, legendario colaborador de gente como Ray Charles, John Coltrane, los Drifters o Aretha Franklin, la Souther-Hillman-Furay Band, aparecía acompañada por el guitarrista James William Guercio, el batería Ron Grinel, el teclista y flautista Paul Harris, el percusionista Joe Lala y de nuevo Al Perkins. Incluso los miembros de Eagles, Don Henley y Glenn Frey, aportaban voces en la grabación.

Más ecléctico que su predecesor, volvió a ser otra agradable colección de temas para el amante de los sonidos de raíces, con canciones como “Love and satisfy” de Hillman, “For someone I love” de Furay, o “Trouble in paradise” de Souther.
Tras este disco el terceto se separaría.

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Después de romper en 1994 Uncle Tupelo, grupo pop-rock y country-rock interpretado por músicos iniciados en el garage-rock y el punk, se crearon dos derivaciones con sonidos similares, una fue Wilco, con la presencia de Jeff Tweedy y John Stirratt, y la otra Son Volt, un conjunto rock creado en St. Louis con raíces en el rock sureño, el pop, el country-rock y el folk-rock que está liderado por el cantante, compositor y guitarrista Jay Farrar.

Farrar, de escritura poética y melódica con notable calado literario y tonos agridulces y sombríos con influencia de Neil Young, Gram Parsons, Gene Clark o Bob Dylan, estaba acompañado originalmente en su nuevo proyecto por otro miembro de Uncle Tupelo, el batería Mike Heidorn, y en su primera encarnación por el bajista Jim Boquist y el guitarra, intérprete de banjo y violín, hermano del anterior, Dave Boquist.

Contratados por la Warner, Son Volt debutaron en disco grande con “Trace” (1995), un fenomenal álbum que contó con la colaboración en la producción de Brian Paulson y la inclusión de temas como “Drown”, “Windfall” o “Mystifies Me”, una canción escrita por Ron Wood (Birds, Faces, Roling Stones…) que compuso en la época de los New Barbarians.

El disco, con notoria ascendencia de Gram Parsons, podrá gustar tanto a los seguidores de Uncle Tupelo como a los gustosos de las melodías de los Jayhawks.

Dos años después apareció “Straightaways” (1997), otro meritorio trabajo con canciones como “Caryatid Easy” o “Back Into Your World”.
Su tercer y último disco en la Warner fue “Wide Swing Tremelo” (1998), en donde Farrar intentaba ensanchar sus sonidos de raíces.

Son Volt decidieron tomarse un período de descanso después de “Wide Swing Tremelo”, período que aprovechó Farrar para editar varios trabajos como solista, “Sebastopol” (2001) y “Terroir Blues” (2003) en estudio y un par de álbums en directo.

En el año 2004 Jay se unió al guitarrista Brad Rice, al bajista Andrew Duplantis y al batería Dave Bryson para grabar en el sello Transmit Sounds un nuevo disco como Son Volt, “Okeman And The Melody Of Riot” (2005), álbum presentado con el single “Afterglow 61”.

Más tarde aparecieron “The Search” (2007), con la presencia del guitarra Chris Masterson, y “American Central Dust” (2009). En este álbum ya formó parte del teclista Mark Spencer.

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Mark Lanegan fue la pieza vocal de los Screaming Trees, una de las bandas más excitantes de los años 80 y 90.
Sin la asociación compositiva y fuerza instrumental aportada por los hermanos Conner, Gary Lee y Van, Lanegan se centró tras el fantástico “Dust” en su carrera en solitario, con inclusiones en Queens of the Stone Age, marcada por la búsqueda serena de un nuevo y diferente rumbo como cantautor introspectivo, desarrollando sus temas en una combinación entre blues, folk, country y rock.

Mark Lanegan nació el 25 de noviembre de 1964 en Ellensburg, localidad ubicada en el estado de Washington (Estados Unidos). A comienzos de los años 80 y en Seattle, Lanegan, junto al guitarrista Gary Lee Conner, el bajista Van y el batería Mark Pickerel (posteriormente Barrett Martin) dio inicio a una carrera como Screaming Trees, banda que se revelaría como una de las menos populares pero más interesantes surgidas en la hornada grunge, dejando discos para la historia como, por no decir toda su esencial discografía, “Sweet Oblivion” (1992) o “Dust” (1996).

En paralelo a los Screaming Trees, el cantante de voz profunda, amante de la música tradicional americana como el blues y el folk, ya había iniciado una carrera en solitario en el sello SubPop con “The Winding Sheet” (1990), álbum de cimiento bluesy muy diferente al sonido de los Screaming Trees que fue grabado con la colaboración de Mike Johnson (Dinosaur Jr.), Chris Novoselic, Kurt Cobain, Jack Endino, Steve Fisk y el batería de los Trees, Pickerel, que denotaba su tendencia al enfocar sus trabajos en solitario como cantautor introspectivo, emocional y de tonos sombríos.
“The Winding Sheet” incluía una versión del mítico bluesman Leadbelly, “Where did you sleep last night?”.

En 1994 Lanegan publicó su segundo disco en solitario, “Whiskey for the holy ghost” (1994), co-producido por Johnson, volvió a incidir en su querencia por el blues, folk y country, la profundización en emociones en temas de predominio acústico con taciturnas atmósferas de humo y alcohol, más calmosos que los grabados junto a los Conner y elevados por su inconmensurable voz.

Después de separarse los Screaming Trees, Mark Lanegan grabaría de nuevo con Mike Johnson “Scraps at midnight” (1998), un Lp que proseguía el rumbo sonoro iniciado con “The Winding Sheet” y que continuaría con “I’ll take care of you” (1999), un disco compuesto exclusivamente de versiones de algunos de sus artistas predilectos, como Tim Hardin, Bobby Bland, Fred Neil, Buck Owens o Tim Rose, y “Field Songs” (2001), con colaboraciones de Mike Johnson, Duff McKagan y Ben Shepherd.
A partir del año 2000 junto a sus incursiones en solitario Lanegan participó en la banda Queens of The Stone Age.
En el año 2003 aparecería el Ep “Here comes that weird chill” (2003), en donde versionaba a Captain Beefheart (“Clear Spot”).

Su Lp “Bubblegum” (2004) mostraría sus raíces más blues, con influencias también de Johnny Cash o Tom Waits.

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Mucho tiempo antes de alcanzar el éxito con los Heartbreakers, Tom Petty lo intentó con los Sundowners, los Epics y con Mudcrutch, un grupo nacido en el año 1970 en Gainesville, localidad de Florida. Su sonido tenía trazas de blues rock, country rock, rock sureño o folk rock, con influencias de los Byrds, los Allman Brothers, la Creedence Clearwater Revival, Gram Parsons, Lynyrd Skynyrd o los Rolling Stones.

Junto a Petty, como cantante, bajista y guitarrista, se encontraban en el grupo Tom Leadon, guitarrista y vocalista, Mike Campbell como guitarrista y mandolinista, Randall Marsh como batería, y Benmont Tench como teclista.
También colaboraron en el proyecto el guitarrista y bajista Danny Roberts, y el bajista Charlie Souza.

Después de ganarse una reputación local en Florida actuando en el Dub’s Lounge, Mudcrutch editaron en el año 1973 en el sello Pepper Records “Up In Mississippi (Tonight) / Cause Is Understood”, un single de nula resonancia comercial.

Petty decidió cambiar de costa y en California presentó una demo con varias canciones a diversas compañías discográficas, logrando un contrato con Shelter Records, el sello de Leon Russell y Denny Cordell en donde grabaron el single “Depot Street”, un tema escrito por Tom Petty en 1975 que fue producido por Denny Cordell.
La falta de repercusión del single provocó la ruptura del grupo y la formación de los exitosos Heartbreakers.

Más de treinta años depués de la disolución de Mudcrutch, Tom Petty decidió recuperar el proyecto, reunir a sus antiguos compañeros y grabar el álbum “Mudcrutch” (2008), un disco que incluía el single “Scare Easy”, además de versiones de los Byrds (“Lover Of The Bayou”) y de Dave Dudley (“Six Days On The Road”).

En el año 2008 también editaron el EP en directo “Extended Play Live”. En vivo también apareció en edición pirata el “Mudcrutch 1971 Live”, un disco con una actuación del grupo en sus comienzos en Gainesville, Florida.

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