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Posts Tagged ‘HEAVY METAL’

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Cimentados en el blues-rock e influenciados por grupos como Cream, Jimi Hendrix Experience o Blue Cheer, la banda británica Black Sabbath es uno de los nombres fundamentales en la configuración del heavy metal, con su aceración sónica, iteración en sus esencias rítmicas y basamento temático en universos tétricos y místico-satánicos.
Surgidos en 1967 en la ciudad inglesa de Birmingham, John Michael “Ozzy” Osbourne (nacido el 3 de diciembre de 1948), el guitarrista Tony Iommi (nacido el 19 de febrero de 1948), el bajista y letrista Terry “Geezer” Butler (nacido el 17 de julio de 1949) y el batería Bill Ward (nacido el 5 de mayo de 1948) comenzaron su andadura musical bajo el nombre inicial de Polka Tulk, rebautizándose poco tiempo después como Earth, apelativo con el que patearon un buen número de locales en su país y en el continente, interpretando sus primeras muestras ubicadas en patrones clásicos del blues-rock.
En 1969, para evitar problemas legales con otra formación del mismo nombre y por indicación de su representante Jim Simpson, Earth se convirtió en Black Sabbath, un nombre que ejemplificaba a la perfección su acercamiento a materias imbuidas de magia, fantasía y ocultismo.

La génesis de este nuevo apelativo tiene diversos orígenes según varias fuentes, derivado de un título dado en Inglaterra a la película de terror de Mario Bava “Las tres caras del miedo” (1963) o emanado de la canción homónima escrita por Geezer Butler.
Firmaron con Fontana y grabaron el sencillo “Evil Woman/Wicked World”, que pasaría desapercibido para el gran público, todo lo contrario que su Lp debut, producido por Rodger Bain. “Black Sabbath” (1970) mostraba desde su lúgubre portada el soporte temático de su pétrea y atmosférica sonoridad, que nos regalaba piezas maestras como “The Wizard”,”N.I.B.” o el título homónimo.

l disco tuvo una excelente acogida comercial a pesar de las malas críticas recibidas, llegando al puesto número 8 en listas británicas.
“Paranoid” (1970), su segundo album, alcanzaría directamente el número 1, gracias a soberbios temas como “Iron Man”, “War Pigs” o el propio “Paranoid”. Se trata de uno de sus mejores discos de la banda y un Lp clave en el desarrollo del heavy metal, al igual que “Master of reality” (1971), ambos caracterizados por los fornidos riffs de Iommi, la aviesa vocalidad de Ozzy y la vinculación oscurantista de Butler en sus trabajos líricos con los textos de Dennis Wheatley.

“Master of reality”, Lp de mayor diversidad sonora que contenía canciones como “Sweet Leaf”, “Children of the Grave” o “Into the void”, no logró subir a lo más alto de las listas comerciales como su predecesor, pero proseguiría cosechando excelentes ventas, alcanzando el puesto número 4.
En “Vol. 4” (1972) intentaron ensanchar su sonoridad, inclinándose hacia unas tendencias cercanas al rock-progresivo, incluyendo temas importantes de la banda como “Changes”, “Supernaut”, “Wheels of confution” o “Snow Blind”.
Con “Sabbath Bloddy Sabbath” (1973) el grupo, ahora representado por Patrick Meeham y en pleitos legales con Simpson, consiguió otro éxito gracias a la canción que da título al disco .

Los litigios con su primer manager provocaron una ausencia temporal de los estudios de grabación de dos años, regresando con la representación de Don Arden y el disco “Sabotage” (1975), album que mostró a Black Sabbath procurando propagar su oferta heavy con retazos progresivos, construyendo uno de sus trabajos más recordados, a pesar de la controversia que provocó entre sus seguidores.
La publicación de un recopilatorio y los Lps “Technical Ecstasy” (1977) y “Never say die” (1978), discos menos satisfactorios que sus primeras obras, incitaron la marcha de su carismático cantante Ozzy Osbourne, quien emprendería una irregular carrera en solitario que incluía la representación de su esposa Sharon.
Su trabajo debut sería el estupendo “Blizzard of Ozz” (1980). Su reemplazo antes de grabar “Heaven and hell” sería Ronnie James Dio (ex miembro de Elf y Rainbow).
“Heaven and hell” (1980), un disco producido por Martin Birch, revitalizaría la música de la banda gracias a temas como “Neon Knights”, “Lonely is the word”, y por supuesto, “Heaven and hell”. La llegada de Dio pareció insuflar a Black Sabbath nuevo brío y energía, pero su segundo Lp con el grupo y primero con el nuevo batería Vinnie Apice, “Mob Rules” (1981), supuso un decepción para los incondicionales de la banda.
La formación de Black Sabbath se vio inmersa a partir de ese momento en un continuo ir y venir de miembros. Los primeros en marcharse fueron los últimos en llegar, Dio y Apice dejarían su sitio a Ian Gillan y a Bill Ward, que retornó para grabar “Born Again” (1983), un flojo trabajo que provocó de nuevo la salida de varios de sus componentes, permaneciendo únicamente como miembro original el guitarrista Tony Iommi.
Gente como Glenn Hughes, Tony Martin, Bev Bevan, Eric Singer, Dave Spitz, Geoff Nichols, Cozy Powell, Terry Chimes o Bobby Rondinelli ingresaron en la formación a lo largo de la década de los 80 y 90, dejando en el currículum de Black Sabbath irregulares discos en los que se banalizaba su sonido metalero, destacando discos como “The eternal idol” (1987) o “Headless Cross” (1989).
Reuniones recientes y giras mundiales son puntos de encuentro para la enorme cantidad de seguidores y admiradores de este grupo histórico, esencial y legendario.

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Bautizados con el nombre de una popular escultura eólica ubicada en Seattle, Soundgarden fueron una de las grandes formaciones encuadradas dentro del sonido grunge, estableciendo una mezcla entre pioneras bandas de hard rock y metal como Led Zeppelin o Black Sabbath, la psicodelia de finales de los 60 y grupos proto-punk como los Stooges, New York Dolls, The Velvet Underground o MC5, sin perder un atisbo a los trabajos clave de nombres como The Beatles, Neil Young, Kiss, Ramones o Jimi Hendrix.

Soundgarden es una derivación del encuentro entre el guitarrista Kim Thayil (nacido el 4 de septiembre de 1960 en Seattle), el bajista Hiro Yamamoto (nacido el 13 de abril de 1961) y Bruce Pavitt en una pequeña localidad de Illinois llamada Park Forest.
Estos tres amigos de la infancia se trasladaron a Olimpia, en Washington, para cursar estudios universitarios en el Evergreen State Collage y continuar compartiendo sus confluencias melómanas. Pavitt formaría a finales de 1979 un fanzine llamado Subterranean Pop, que en su tercer número recortaría su nombre al de Sub Pop. Con el tiempo el fanzine se convertiría en el sello Sub Pop Records, un vivero para dar a conocer a bandas alternativas de la zona noroeste de los Estados Unidos y punto de partida para los nombres más representativos de la denominada música grunge.
Por su parte, Kim Thayil e Hiro Yamamoto formarían un grupo llamado The Shemps, que contaba con un nuevo miembro, el batería y cantante Chris Cornell (nacido el 20 de julio de 1964 en Seattle) El terceto adoptaría el nombre de Soundgarden en 1984.

La llegada de Scott Sundquist provocó que Cornell se liberase de las baquetas y se ocupase de tareas vocales y de la guitarra rítmica. Con Sundquist grabarían varios temas para un recopilatorio de CZ Records llamado “Deep Six”.
En 1986 el puesto de batería volvería a cambiar en la banda. Scott abandona Soundgarden siendo sustituido por Matt Cameron (nacido el 28 de noviembre de 1962 en San Diego), ex componente del grupo Skin Yard.

Bruce Pavitt publicaría el primer trabajo de la banda en disco, el EP “Screaming Life” (1987), un trabajo presentado con el single “Hunted down”. Un año después aparecería en Sub Pop otro EP llamado “Fopp” (1988). Por esta época los grandes sellos comenzaron a interesarse por la banda.

No obstante, su primer Lp, “Ultramega Ok” (1988) fue publicado en otra compañía independiente, la angelina SST. El disco, con plausibles temas como “Flower”, “Mood for trouble”, “Head injury”, “Beyond the wheel” o “All your lies” y amalgama de rock, punk y psicodelia, fue co-producido por Drew Canulette.
En el álbum también realizaban una versión de un tema de John Lennon & Yoko Ono (“Two minutes silence” del vanguardista “Life with lions” convertido aquí en “One minute of silence”) y un cover del bluesman Howlin’ Wolf, “Smokestack Lightnin’”.

El disco fue recibido con alabanzas por la prensa musical, hecho que propulsó su salto a un gran sello, A&M Records. “Louder than love” (1989) recibió una nominación a los premios Grammy y supuso la entrada definitiva de Soundgarden en el mainstream. Entre sus mejores cortes destacan “Hands all over”, “Ugly Truth” o el propio “Louder than love”
El Lp también los asocia por primera vez con el productor Terry Date, un nombre importante en la escena del rock y metal alternativo.
Tras este disco, el bajista Hiro Yamamoto decide abandonar el grupo para dedicarse a sus estudios universitarios. En 1990 retomaría la senda musical con el grupo Truly, una formación completada por el cantante y guitarra Robert Roth, antiguo componente de los Storybook Krooks, y Mark Pickerel, el primer batería de los Screaming Trees.
También en 1990, dos miembros de Soundgarden, Chris Cornell y Matt Cameron formaron con dos componentes de Mother Love Bone, el bajista Jeff Ament y el guitarrista Stone Gossard, un proyecto denominado Temple of The Dog, con la intención de grabar un disco tributo a Andrew Wood, el frontman de Mother Love Bone fallecido en 1990 de una sobredosis de heroína.
Con posterioridad Ament y Gossar crearían Pearl Jam con Eddie Vedder, Mike McReady y Dave Krusen, quienes también aparecían (menos Krusen) en las grabaciones de Temple of the Dog.

Para reemplazar en las cuatro cuerdas a Yamamoto, Soundgarden incorporaron al ex miembro de Nirvana Jason Everman, cuya trayectoria en el grupo fue tan efímera como su previa experiencia con la banda de Kurt Cobain.

Tras grabar un cover de los Beatles (“Come together”) y aparecer en el videoclip “Louder than love”, Everman dejó su puesto al nuevo bajista, Brian Shepherd (nacido el 20 de septiembre de 1968 en Okinawa, ciudad japonesa en la que su padre, militar de profesión, estaba destinado).

El año 1991 fue uno de los mejores de la carrera de Soundgarden. Publican el Lp “Badmotorfinger” (1991), un extraordinario e intenso álbum con una madurez sonora y compositiva en base a sus primarias referencias sonoras (Led Zeppelin, Black Sabbath, Stooges) solamente ensombrecido por el éxito arrollador del “Nevermind” de Nirvana.
“Jesus Christ Pose”, “Outshined” o “Rusty Cage” eran palpitantes temas hilvanados en base a opulentas y complejas texturas hard-rock, punk y psicodélicas que alcanzarían ventas notables, ascendiendo hasta el puesto 39 en el Billboard.

Después de la publicación del disco, Soundgarden girarían junto a bandas como Guns N’ Roses, Skid Row o Faith No More. En 1992 se unen a la gira de la segunda edición del Lollapalooza Tour, el festival musical alternativo creado por Perry Farrell.

Dos años después aparece “Superunknown” (1994), uno de los Lps definitivos del grunge y uno de los grandes títulos del rock en la década de los 90.

Co-producido por Michael Beinhorn, expanden la ambientación cetrina de su penetrante recorrido lírico y el sonido hallado en “Badmotorfinger” con heterogeneidad rítmica, mayor infusión lisérgica y trazos melódicos beatlenianos en su pétreo cimiento Led Zeppelin/Black Sabbath. El single “Black hole sun” se erigió en la pieza estrella del álbum, pero el Lp, creciente en su gozo con cada escucha, está repleto de magistrales canciones, entre ellas “4th of July”, “Like suicide”, “Spoonman”, “Fell on black days” o “Head down”.

Tras este disco, que llegó al número 1 en las listas americanas, Soundgarden publicarían “Down on the upside” (1996), otro disfrutable e infravalorado Lp de la banda de Seattle, co-producido con Adam Kasper (ingeniero de Nirvana, Posies o Pearl Jam) que no alcanzó los números de su predecesor a pesar de ser un disco muy consistente formado por piezas muy diversas magníficamente ejecutadas, que mixturan potencia de las bandas clásicas del rock 70’s, notable calado psicodélico y una apreciable capacidad melódica.

“Pretty Noose”, la punky “Ty Cobb”, “Burden in my hand”, “Tighter & Tighter”, la hipnótica “Boot camp”, “No Attention” o la gran balada “Blow up the outside world” son algunos de sus mejores cortes.
Después de estos soberbios trabajos y a causa de tensiones internas, Soundgarden terminarían separándose en 1997, iniciando Chris Cornell una carrera en solitario con el disco “Euphoria Morning” (1999) para formar posteriormente equipo con los miembros de Rage Against The Machine, el guitarrista Tom Morello, el bajista Tim Commerford y el batería Brad Wilk, la banda Audioslave.

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Seguro que muchos amantes del hard rock y el metal no conocen que uno de sus exponentes más longevos, Ronnie James Dio, es un personaje de largo recorrido en esto de la música rock, siendo protagonista principal de bandas desde finales de los años 50 y ejerciendo tareas de vocalista, bajista, pianista y trompetista interpretando temas doo wop, soul, R&B, pop a lo Phil Spector y rock’n’roll.
Ronald James Padavona nació el 10 de julio de 1942 en Cortland, Nueva York. En su etapa estudiantil, en 1957, formó parte de su primera banda, The Vegas Kings, compuesta por el cantante Billy De Wolf, el guitarrista Nick Pantas, el batería Tom Rogers y el saxo Jack Musci. Dio se ocupaba del bajo.

Los Vegas Kings cambiarían pronto su nombre al de Ronnie and The Rumblers y más tarde a Ronnie and The Red Caps. Con este último nombre grabaron en 1958 un single en Reb Records titulado “Conquest”, un instrumental compuesto por Ronnie y Nick Pantas. La cara b era “Lover”, tema cantado y escrito por Billy De Wolf.
De Wolf dejaría el grupo en 1958 pasando Dio al puesto de vocalista, incorporándose Nick Bottoff a la guitarra y abandonando el saxo Jack Musci. En 1961 adoptarían el nombre de Ronnie Dio and The Prophets, grupo que Ronnie lideraría hasta el año 1967, con incursiones soul, R&B y pop.

Con producción de Herb Abramson, la banda publicaría en 1962 y en el sello Atlantic el single “Ooh-Poo-Pah-Doo”, un animado tema original del soulman Jessie Hill. Como cara b se incluía el primer tema cantado escrito por Dio en su carrera (por lo menos editado en disco), “Love pains”, bonita canción con piano a lo Del Shannon y coros femeninos que mostraban la admiración de Ronnie por Phil Spector y sus girl groups.
Ese año también hicieron una estupenda versión del clásico del soul “Will you still love me tomorrow”, con Dio interpretando el tema con una dulce y melosa voz.

En 1963 apareció en Lawn Records el single “Swingin’ Street”, tema escrito por el trío de compositores Robert Feldman, Gerald Goldstein y Richard Gottehrer, encargados también de escribir la cara b, “Gonna make it alone”.
La tierna balada ”Mr. Misery”, canción compuesta por Dio que se encontraba adornada por voces femeninas, fue el siguiente single del grupo, aparecido en noviembre de 1963 en el sello Swan Records. La cara b fue “Our year”, otro tema lento con producción de influencia spectoriana arreglado por Walter Gates que fue escrito por Jay Goodis.
“Dino At Domino’s” (1963) fue su único Lp, publicado en Jove Records y grabado en directo en el restaurante Domino de Cortland, el 24 de febrero de 1963. Entre sus cortes destaca una versión del clásico de Jerry Lee Lewis “Great balls of fire”.
A comienzos del año 1964 realizaron para Valex Records una versión del clásico “Love potion nº 9” y en 1965 publicaron “Say you’re mine again”, un cover de un viejo tema de Perry Como. Como cara b interpretaban “Where you gonna run to, girl”, canción escrita por Barry Mann y Cynthia Weill producida por Laurence Weiss.
El mismo año aparecería “Smiling by day (Crying by night)”, un tema influenciado por los primeros Beatles que contenía la cara b de “Dear Darlin’ (I won’t be coming home)”, balada con aromas country.
Con producción de Hy Grill publicarían “Walking alone”, tema lento y melodramático que nos retrotraía a sonidos de finales de los años 50, comienzos de los años 60. Como cara b aparecía el tema popularizado por Cher “The way of love”.
Hasta 1967 no volverían a grabar, publicando en Parkway el tema pop “Walking in different circles”, canción significada por sus armonías vocales en el estribillo. Como cara b, el tema escrito por Dio, “10 days with Brenda”, otro agradable canción de pop 60’s.
La senda sonora iniciada con este single proseguiría para Ronnie James Dio rebautizando a la banda como The Electric Elves, pero eso ya es otra historia.

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Surgidos a mediados de los años 70, Motörhead, liderados por su frontman y bajita Lemmy Kilmister, fan de los Beatles, roadie de Jimi Hendrix y miembro de Hawkwind, fue uno de los nombres claves en el hard rock acelerado, iterativo y potente, una banda británica significativa dentro del heavy metal de los 80, que retomaba con amplificación sonora y sudoración escénica las constantes más básicas del rock’n’roll, ejecutadas con rapidez, redundancia abrasiva, destreza e indocilidad sónica.
Lemmy, de nombre real Ian Fraiser Kilmister, nació el 24 de diciembre de 1945 en Stoke-On-Trent, Staffordshire (Inglaterra), hijo de un sacerdote que abandonó a su madre cuando el pequeño Ian solamente contaba con unos pocos meses de edad. Desde su adolescencia se sintió inclinado a la formación de un grupo de rock. El primer disco que compró en su vida fue el “Knee deep in blues” de Tommy Steele.
En su juventud Lemmy admiraba a gente como Chuck Berry, Little Richard, Elvis Presley, The Who o The Beatles, banda a la que contempló con asiduidad en The Cavern. Paradójicamente, Lemmy siempre afirma que los Beatles son una de las grandes bandas de la historia por su diversidad, característica poco ajada en Motörhead, recayendo sus sonidos en la potencia de su instrumentación y en la agresividad de su característica vocalidad, vinculada a su pronunciada personalidad, una de las más carismáticas en el mundo del rock.

A mediados de los años 60 comenzó a sentirse protagonista de la explosión musical del momento, formando parte de un buen número de conjuntos, como The Rockin’ Vicars, Sam Gopal u Opal Butterfly, grupos con los que llegó a publicar singles, entre ellos y con los Rockin’ Vicars, una versión de “Zing! Went the strings of my heart”, tema de Judy Garland que había versionado los Move.

En la segunda mitad de la década, y por un período de ocho meses, también trabajó como roadie de Jimi Hendrix, mientras ensanchaba influencias con los procederes de otra de sus bandas favoritas, MC5.
A comienzos de los años 70 Lemmy se integró en Hawkwind, ocupando el bajo en 1971 tras la marcha de Dave Anderson de la banda psico-progresiva de Dave Brock. Con Hawkwind, importante banda de space rock, Lemmy grabó, tocando bajo y guitarra, los LPs “Doremi Fasol Latido” (1972), “Space Ritual” (1973), “Hall of the mountain grill” (1973) y “Warrior of the edge of time” (1975). También fue vocalista de uno de los temas más exitosos del grupo, “Silver Machine” (número 3 en el Reino Unido).
En 1974 también colaboró en el disco de Roger Calvert “Captain Lockheed and The Starfighters”.

Un año después Lemmy fue expulsado de Hawkwind tras ser detenido en Canadá por posesión de drogas. Pasó unos cuantos días en la cárcel y tras salir decidió formar un grupo al que quería denominar Bastard. El nombrecito, poco comercial, no convencía al manager y terminaron llamándose Motörhead, un grupo con el que Lemmy se despojó del space y del progresivo para tocar simplemente rock, enérgico, sucio, básico, rápido y ruidoso.
El nombre derivaba de una canción escrita para el disco de Hawkwind “Warrior of the edge of time”.
Lemmy, con su bajo Rickenbacker, se alió con el guitarrista Larry Wallis (ex componente de Pink Fairies y de la banda de Steve ) y con el batería Lucas Fox para comenzar su nuevo proyecto, el cual iba a debutar con un LP producido por Dave Edmunds para United Artits. Las broncas entre Lemmy Edmunds terminaron con la suspensión de la publicación y la marcha de Lucas Fox, quien fue sustituido por Philthy Animal. También en ese momento se incorporó al grupo un segundo guitarrista, “Fast” Eddie Clarke.

Tocaron durante un período como cuarteto hasta que Wallis desertó del grupo antes de la grabación de su álbum debut, “Motörhead” (1977), un disco aparecido en el sello Chiswick. El LP, junto a su vibrante directo, lleno de energía, la banda fue consiguiendo ensanchar cada día su creciente número de seguidores.
El álbum, con producción de John “Speedy” Keen (líder del grupo 60’s Thunderclap Newman, los de “Something in the air”) y temas como “Motörhead” o “Iron Horse/Born to lose”, fue publicado en plena era punk, artistas con los que Lemmy mantuvo, por lo general, un ameno contacto, en especial con The Damned, con quienes llegó a tocar Lemmy en algún single, o The Adverts. No en vano la velocidad de ejecución vinculaba mucho su sonido a la urgencia punk.
Para la grabación de su segundo disco grande, Motörhead abandonaron Chiswick para firmar con Bronze Records, en donde apareció “Overkill” (1979), uno de sus discos más celebrados con cortes como “Damage Case”, “Metropolis”, “Overkill”, “No Class” o “Stay Clean”. La producción corrió a cargo nada más y nada menos que de Jimmy Miller, el productor de los Rolling Stones o Traffic.

Las ventas de “Overkill” fueron excelentes, al igual que el de su siguiente LP del año, “Bomber” (1979), de nuevo con Miller en los mandos del estudio. Además del fantástico y pegadizo tema homónimo, el álbum deparaba piezas como “Dead man tell no tales”, “Sharpshooter”, “All the aces” o “Stone dead forever”.

Este triunfo sirvió para que la avispada gente de United Artits desempolvara las cintas grabadas, tras romper con Edmunds, con Fritz Fryer, miembro del grupo de beat Four Pennies, y sacaran a la venta aquel primer disco de 1975, cuando todavía estaban en el grupo Larry Wallis y Lucas Fox, “On Parole” (1979). Este álbum volvió a vender en cantidades ingentes por toda Europa.
Los años 80 encumbraron a Motörhead como una de las bandas más poderosas del planeta y uno de los nombres clave de la new wave británica de heavy metal, apuntaladores del speed metal o el thrash metal, especialmente tras “Ace of Spades” (1980), un cardinal LP de hard rock poderoso con arrogante expresión vocal y el terceto posando en plan revolucionarios mexicanos, producido por Vic Maile, quien había producido previamente a Brinsley Schwarz o a Dr. Feelgood, el cual incluía temas como “Love me like a reptile”, “Shoot you in the back”, “(We are) The Road Crew”, “The Chase is Better Than The Catch”, “The Hammer” y por supuesto el clásico corte homónimo, todo un himno en los conciertos de la banda.
El fenomenal directo “No Sleep ‘Til Hammersmith” (1981) les llevaría al número 1 en las listas del Reino Unido.

Después de que grabaran con Girlschool y como Headgirl el EP “The Saint Valentine’s Day Massacre” (1981), apareció en el mercado “Iron Fist” (1982), co-producido por ellos mismos (por primera vez en su carrera) junto a Evil Red Neck y Will Reid, fue el último álbum grabado por la formación clásica de Motörhead. En esta época “Fast” Eddie no soportaba a Lemmy y Lemmy no soportaba a “Fast” Eddie, hecho que provocó la salida de este úlitmo tras la grabación de Lemmy y Wendy O. Williams (Plasmatics) del single “Stand by your man”.
El guitarrista Brian “Robbo” Robertson (ex componente de Thin Lizzy) se incorporó al grupo para grabar “Another Perfect Day” (1983), un disco producido por Tony Platt (ingeniero de Mott The Hoople o AC/DC) que no cumplió las expectativas comerciales del grupo a pesar de concomitar en sus mejores esencias. A partir de aquí los cambios en la formación, siempre con Lemmy presente, fueron bastante constantes.
Robertson, nunca bien aceptado por los fans más cerrados del grupo, terminó dejando la banda después del disco, al igual que Philty, uniéndose a Motörhead tres nuevos componentes, los guitarristas Wurzel y Phil Campbell, y el batería Pete Gill, ex miembro de Saxon, con los que Lemmy grabó “Killed by death”. En 1984 publicaron un recopilatorio titulado “No Remorse” (1984).

Al siguiente año no apareció ningún disco de Motörhead a causa del conflicto legal mantenido con Bronze Records tras su marcha de la compañía. Su vuelta al estudio, tras aprovechar la temporada con una buena serie de conciertos por todo el mundo, sería en el sello GWR y con el LP “Orgasmatron” (1986), un disco bien recibido que fue producido por Bill Laswell y que contenía temas ya clásicos en su repertorio como “Orgasmatron”, “Riding with the driver” o “Deaf forever”.
Durante los años 80 y con escasas variaciones en su rocoso sonido apareció “Rock ‘n’ Roll” (1987), álbum co-producido por Guy Bidmead con un título que definía bien su fundamento sonoro y con Philthy de nuevo en las baquetas. Un año después publicaron el disco en directo “No Sleep at all” (1988).
En este decenio Lemmy también hizo sus primeros pintos como actor, escribió con Lita Ford el tema “Can’t catch me” y colaboró con Nina Hagen.
Durante 1989 y 1990 Motörhead volvieron a tener problemas con su sello discográfico, pleiteando en tribunales ahora con GWR.

En 1991 aparece “1916” (1991), disco publicado en WTG/Sony que contiene un homenaje a los Ramones en “R.A.M.O.N.E.S.”, con un sonido cercano a la banda de Queens, y consigue una nominación a los premios Grammy. El mismo año giran con Judas Priest y Alice Cooper y al siguiente publican “March or Die” (1992), primer trabajo en el cual aparece en la batería Mikkey Dee.
Tras este álbum y de manera sorprendente tras la buena acogida comercial y crítica de los LPs, el grupo es expulsado de WTG. Ellos responden con “Bastards” (1993), disco aparecido en su propio sello Motörhead.
A mediados de la década Lemmy toca con las japonesas Shonen Knife y graba con Motörhead en el sello CMC buenos discos como “Sacrifice” (1995) u “Overnight Sensation” (1996). El disco en vivo “King Biscuit Flower Hour” (1997), que recupera un directo con Robertson a la guitarra, “Snake bite love” (1998), otro disco en vivo, “Everything louder than everyone else” (1999), y la compilación “Jailbait” (1999), cierran su discografía en los años 90.
Posteriormente y siempre con sus conocidas e invariables pautas, Motorhëad publicaría discos potentes para el seguro disfrute en vivo pero formulistas a nivel compositivo dentro de los cánones de alborotador y vital rock’n’roll (como un Chuck Berry hipervitaminado y de voz exacerbada), del estilo de “We are Motörhead” (2000), con una estupenda versión de Sex Pistols, “God save the queen”, “Hammered” (2002) o “Inferno” (2004), álbum que incluye la colaboración de Steve Vai.

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Aparecidos en 1967, aunque la formación inicial nada tiene que ver con los miembros claves del grupo, Judas Priest, nombre derivado de un tema de Bob Dylan (“The Ballad of Frankie Lee and Judas Priest”) es una de las bandas más significativas del metal de finales de los 70 y comienzos de los 80, época dorada para las bandas heavy.
Con un término acuñado por primera vez por el escritor William Burroughs en su novela “The Soft Machine”, estas bandas de metal se desprendieron de la psicodelia que experimentó de manera extrema con los sonidos eléctricos a finales de los 60, ejemplificada en grupos como Cream, Blue Cheer o la Jimi Hendrix Experience, y se desgajaron también de la esencia del blues-rock que destilaban los históricos grupos del hard rock, del que toman la base de su concepto sonoro, como Deep Purple, Led Zeppelin o Black Sabbath, influenciados a su vez por las pirotecnicas guitarreras de los citados Hendrix o Cream.

Los grupos autodenominados heavy metal fueron principalmente los aparecidos en la Gran Bretaña de finales de los 70, con Judas Priest como uno de sus nombres puntales.
Amplificaron y endurecieron todavía más la instrumentación de sus ascendencias, en especial las guitarras, aceleraron el tempo, soliendo abordar tonos oscuros, provocadores y contestatarios en las letras, lo que suele ser caldo de cultivo para la atracción del adolescente urbano, y se significaban, como en el caso de Judas Priest, por singulares vestimentas.
En el caso de la banda inglesa era el empleo del cuero y tachuelas en una simbología híbrida entre moteros, solían aparecer con una Harley en el escenario, y amantes del sado, liderados por el fantástico cantante Rob Halford, quien tanto puede cantar a lo Robert Plant u Ozzy Osbourne, como extremar el falsete en interpretaciones cuasi operísticas, o ponerse grave a lo Scott Walker.
Un vocalista de espléndidos registros que declaró en los años 90 que era homosexual.

También es importante el énfasis de estos grupos en la teatralidad escénica, algo inherente a los carismáticos frontman del estilo, y, en pleno apogeo comercial, la simplificación de sus composiciones, que en muchos casos habían nacido con tendencias progresivas, con estribillos-himno pegadizos, ritmos potentes, y reiteración instrumental virtuosa y agresiva, con guitarras gemelas y búsqueda de la embestida sónica estridente, entusiasta, y de notoria celebración en directo.

El origen de Judas Priest se encuentra a finales de los años 60, en plena época psicodélica, concretamente en 1967, cuando en la ciudad británica de Birmingham se crea un grupo formado por el cantante Al Atkins, quien bautizaría a la banda con el citado tema de Dylan, su canción favorita, el guitarrista Ernie Chataway, el bajista Bruno Stapenhill y el batería John Partridge. El guitarra John Perry también participaría en el sonido de esta primera etapa de Judas Priest, que transcurrió con más pena que gloria.
En paralelo dos amigos del colegio llamados Kenneth “K. K.” Downing (nacido el 27 de octubre de 1951), guitarra, y Ian Hill (nacido el 20 de enero de 1952), bajista, habían creado en 1969 un grupo al que denominaron Freight, en el que también se encontraba el batería John Ellis. Cuando Downing, tras el fiasco de Judas Priest, invita a Atkins en 1970 a que cante con su grupo, Al les recomienda que Freight se rebautizen con el nombre de su antigua banda, Judas Priest.

En su contexto sonoro y derivados del blues-rock y la psicodelia más acerada triunfan bandas hard rock y progresivas, sonidos que Judas Priest, con influencias de Led Zeppelin o Black Sabbath, adoptan en sus inicios.
En marzo de 1971 el grupo debuta en directo tocando como teloneros de Budgie o la banda de glam-rock Slade, y graban una demo en la cual incluyen temas como “Mind conception” o “Holy is the man”.
A finales de año Ellis deja las baquetas y se incorpora a las mismas Alan “Skip” Moore (ex miembro de Glad Stallion), quien en 1972 será sustituido por Chris “Kongo” Campbell. En este año siguen abriendo para importantes nombres del período, como Thin Lizzy o UFO. En un concierto coinciden con The Flying Hat Band, en donde toca la guitarra un músico llamado Glenn Tipton (nacido el 25 de octubre de 1948).

Estos comienzos en los años 70 son bastante inestables para Judas Priest, que cambia con asiduidad de miembros. Así, en 1973 se producen salidas y entradas muy importantes para el devenir del grupo. Atkins abandona a sus compañeros y se plantea el dilema del nuevo vocalista.
En Birmingham existe una banda llamada Hiroshima, en la cual canta Rob Halford (nacido el 25 de agosto de 1951), cuya hermana, llamada Sue, es novia del bajista Ian Hill.
Ian recomienda al grupo a Halford y éste se incorpora a los Judas Priest trayendo consigo también al batería de su antigua banda, John Finch, quien sustituye a Kongo Campbell, quien, al igual que Al Atkins, había decidido dejar el grupo, que, al estilo de Thin Lizzy, decide incorporar a otro guitarrista líder.
K. K. Downing se acuerda de Tipton, el miembro de los Flying Hat Band, y Glenn se une a la banda para grabar en el mes de agosto de 1974 un single debut en el sello Gull, el pegadizo “Rocka Rolla”, que presenta en la cara b el tema “Never Satisfied”.

Ambos temas son encontrados también en su álbum debut, “Rocka Rolla” (1974), disco en el cual todavía conservan sus ascendencias blues-rock gracias a la producción de Rodger Bain, quien había producido a Black Sabbath.
Después de este álbum retornaría a la batería Alan “Skip” Moore.

Sería con “Sad wings of destiny” (1976) cuando Judas Priest fue mejorando su estilo, empleando todavía elementos progresivos que otorgaban variables texturas a las piezas, más oscuras y afiladas que las del disco debut y ribeteadas por las brillantes y manifiestas guitarras gemelas de Tipton y Downing.
Además Rob Halford se mostraba realmente inconmensurable en temas como “Victim of changes”, “The Ripper”, “Tyrant”, el magnífico single “Deceiver”, o la balada de piano “Epitaph”, en la cual Rob parece el mismísimo Scott Walker de los Walker Brothers acompañado por Queen o los Beach Boys.
El disco, co-producido entre la banda y Jeffrey Calvert y Max West, es probablemente el momento cumbre del grupo por la variedad sónica, alternando tonos épicos, agresivos, operístico-teatrales y melancólicos, y la calidad de las composiciones y las ejecuciones, ausentes del formulismo comercial, no exento de virtuosismo técnico, tan habitual en el estilo a partir de los años 80.

“Sad wings of destiny” no recibió una respuesta comercial adecuada y el grupo terminó su contrato con Gull Records.
Con fortuna lograron firmar con un sello de mayor entidad, CBS, en donde, con Simon Phillips a la batería, grabaron “Sin after sin” (1977), disco producido por Roger Glover, el miembro de Deep Purple, que contenía temas como “Sinner”, con una memorable pirotecnia guitarrera, o la estupenda versión de Joan Baez “Diamonds and rust”.

En 1978, con nuevo cambio en la batería, ya que ahora sería Les Binks el encargado de tal tarea, apareció “Stained Class” (1978), disco en el cual la propensión al puro heavy metal ya se comienza a vislumbrar con rotunda claridad, predominando el poderoso y apresurado arrojo instrumental y vocal como cimiento de su sonido, cada vez más cetrino.
Con discos como éste Judas Priest se convertirían en paradigmas del metal y en iniciadores de la New Wave of British Heavy Metal, en la cual también se encontraba gente como Iron Maiden, Diamond Head, Saxon o Def Leppard.
Además su influencia es enorme en todas las vertientes del futuro heavy metal, con huella en multitud de bandas, entre ellas Metallica, Slayer, Iced Earth o Helloween.

En el disco aparecen temas como “Exciter” o la versión de los Spooky Tooth, “Better by you, better than me”, canción que en 1985 les trajo problemas legales tras el intento de suicidio de dos tipos bastante colgados de droga en Reno. Uno de ellos murió y el otro quedó desfigurado.
Las familias, en un acto lerdo a más no poder alimentado, dentro del metal, por bobos pelmas que ven cosas donde no hay nada, denunciaron a Judas Priest por un presunto mensaje subliminal de inducción al suicidio en el tema de Spooky Tooth.
El grupo se defendió diciendo que no existía mensaje subliminal alguno y que si querían introducir mensajes serían del tipo “Compra nuestros discos”. Por supuesto Judas Priest quedaron absueltos de tal patraña.

Volviendo a su discografía, con “Killing Machine” (1978), reeditado como “Hell bent for leather” (1979), con “Killing Machine”, “Take on the world” o “Hell bent for leather”, y el directo “Unleashed in the East” (1979), un directo que según la leyenda fue retocado en estudio, el grupo británico se afianzó como uno de los grupos más importantes y comerciales del metal en su historia, corroborado por sus éxitos en los 80 con “British Steel” (1980), el primer álbum en estudio del grupo que consigue entrar con fuerza en las listas estadounidenses tras conseguir excelentes cifras con “Unleashed in the East”.
Antes de grabar “British Steel” Binks deja el grupo y se incorpora en las baquetas Dave Holland. Canciones-himno directas, con estructuras más simples y comerciales, fácilmente disfrutables, como “Living after midnight” o “Breaking the law”, se convierten en grandes clásicos de la banda. En la frenética “Rapid Fire” se muestra claramente su influencia en bandas como Metallica.

El mismo año de “British Steel”, producido por Tom Allom (productor de Def Leppard), el grupo lidera el “Monster of Rock”, apuntalando su posición de dioses del metal y señores del arena rock, con sus vestimentas de cuero y las apariciones en escena de la Harley Davidson.
En “Point of Entry” (1981), con “Heading out to the highway”, “You say yes” o “Desert Plains”, se vuelcan en su posición mainstream con retazos más hard.
Con “Screaming for Vengance”, con cortes como el homónimo, “The Hellion/Electric Eye” o “You’ve got another thing comin’”, reavivan el metal mainstream y sudoroso con intensas y pegadizas piezas para configurar otro clásico del heavy británico de los 80, década en la cual prosiguieron grabando discos genéricos, no exentos de clichés que le otorgaban pingues beneficios económicos, como “Defenders of the faith” (1983), “Turbo” (1986), en donde utilizaron con prominencia los sintetizadores, el directo “Priest…Live” (1987) o “Ram It Down” (1988), con la versión del “Johnny B. Goode” de Chuck Berry.

Después de “Painkiller” (1990), con Scott “Octopus” Travis sustituyendo a Dave Holland en la batería, Rob Halford, que se declaró públicamente gay, dejó el grupo llegando a cantar con Black Sabbath.
Posteriormente, en 1993, creó Fight, y dos años después un combo más gótico e industrial al que llamó Two. En 1999 lo intentaría de nuevo con su antiguo sonido como Halford.
El sustituto de Rob Halford sería Tim “Ripper” Owens, un fanático de Judas Priest que estaba comandando un grupo tributo llamado British Steel. También había estado en otras bandas, como Winter’s Bane. Con Owens como vocalista Judas Priest retornó al estudio para grabar “Jugulator” (1997), disco inferior a los grabados con Halford. Las actuaciones en vivo, no obstante, mantenían la energía previa del conjunto.

Los directos “Live Meltdown” (1998) y “Live in London” (2003) y el álbum en estudio “Demolition” (2001) fueron los últimos trabajos con Ripper Owens antes del regreso de Rob Halford para girar en vivo y grabar un nuevo disco, “Angel of Retribution” (2005), presentado con el single “Revolution”.
Por su parte Owens se unió a Iced Earth.

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Amamantados por las bravías, retumbantes y alígeras resonancias de los grupos británicos de heavy metal surgidos a finales de la década de los 70, como Iron Maiden, Motörhead, Judas Priest o sus favoritos, los Diamond Head; exaltando la disposición metalera con el ardor y llaneza del punk, y ofertando en su frenética consumación sónica una aviesa ejecución vocal e instrumental, singularidad compositiva, inusitada destreza técnica y agresiva pujanza rítmica, la banda estadounidense Metallica se convirtió en el puntal más incisivo del thrash y speed metal de los años 80 y 90, logrando ascender al panteón del rock con un puñado de discos imprescindibles en el panorama de la música heavy.
Metallica inician su trayectoria en tierras californianas el año 1981, cuando confluyen en la ciudad de Los Angeles el batería nacido en Dinamarca, Lars Ulrich (nacido el 26 de diciembre de 1963 en Copenhague) y el cantante y guitarra rítmico James Hetfield (nacido el 3 de agosto de 1963 en Downey, Los Angeles).

Ulrich, que deseaba en principio seguir los pasos tenísticos de su padre, abrazó el rock tras quedar fascinado con la fuerza y ardor de los grupos heavys del Reino Unido. Cuando se trasladó a los Estados Unidos, un anuncio en el Recycler llevó a Lars a encontrarse con Hetfield, un apasionado de las mismas bandas inglesas que escuchaba Ulrich y que poco tenían que ver con los grupos de pop-metal y glam-metal que dominaban el panorama en la gran ciudad angelina.
Para completar la primera formación de Metálica se añadió en principio al guitarra líder Lloyd Grand y al bajista Ron McGovney. Este cuarteto grabaría en julio de 1982 una demo titulada “No life ‘til leather”. Poco después de la constitución de la banda, Grand fue reemplazado por Dave Mustaine (nacido el 3 de septiembre de 1961 en La Mesa), guitarrista que pronto se vería inmerso en el mundo del alcohol y las drogas, hecho que no satisfacía en demasiado a sus colegas.

Cambiaron su residencia a San Francisco cuando el bajista Cliff Burton (ex miembro de Trauma nacido el 10 de febrero de 1962 en Castro Valley) accedió a reemplazar a McGovney.

En la ciudad de Frisco consiguieron un notable seguimiento de público en base a sus estridentes actuaciones en directo, logrando llamar la atención del sello independiente Megaforce, que sólo les solicitó un único requisito para grabar: el trasladarse a la otra costa, concretamente a la ciudad de Nueva York.

Mustaine abandonó la formación para iniciar una trayectoria en una nueva banda que llamó Megadeth, no sin antes escribir las pautas guitarreras que sonarían en el disco debut del grupo y que ejecutaría el nuevo miembro de la banda, Kirk Hammett (nacido el 18 de noviembre de 1962 en San Francisco).
“Kill ‘Em All” (1983), con temas como “Jump in the fire” o “Seek & Destroy”, ejemplificaban bien su abrasivo sonido, con un aullante Hetfield expresando sus proclamas bajo una potente y veloz exposición.
La sonoridad thrash y la estética deslustrada les alejaba de su contexto y les acercaba a los conjuntos británicos que tanto admiraban, provocando un seguimiento in crescendo entre la juventud amante de las resonancias más ásperas y frenéticas, producidas con una habilidad instrumental evidente.

Tras girar junto a una de sus máximas influencias, Venon, la banda californiana retornó al estudio para grabar su segundo Lp, uno de los discos clave del thrash-metal, “Ride the lightning” (1984), un album con largos temas en los cuales brillaba su capacidad para expandir las simples estructuras metaleras, con incisivos textos que aunaban crítica, reflexión y homenaje a H. P. Lovecraft.
“Fight fire with fire”, “For whom the bell tolls”, “Creeping Death” o la excelente balada “Fade to black” son algunos de los cortes más importantes de uno de sus mejores trabajos.

En 1986 firmaron con Elektra y publicaron “Master of Puppets” (1986), un gran álbum con las constantes del proceder de la banda desde una perspectiva épica, que no pueden minusvalorar el perspicaz tratamiento en unos textos fustigadores y reveladores de una diatriba contra los distintos abusos de poder.
“Welcome home (Sanitarium)”, “Master of Puppets”, “Battery” o el instrumental “Orion” son algunos de los cortes más valiosos de su disco más popular, que los convirtió en los nuevos monarcas del thrash, girando ese mismo año con el mismísimo Ozzy Osbourne.
Cuando se trasladaron al viejo continente para actuar en diversos países europeos, ocurrió un importante suceso, que trastocó de manera fundamental el devenir de la banda. Metallica sufrió un accidente de circulación en Suecia, falleciendo en septiembre de 1986 el bajista Cliff Burton, una de las piezas clave en el éxito de su sonido.

Burton fue sustituido por antiguo bajista del grupo Flotsam & Jetsam, Jason Newsted (nacido el 4 de marzo de 1963 en Battle Creek), con el que Metallica conseguiría ir poco a poco conquistando el mainstream americano gracias a Lps como “…And Justice for All” (1988), con temas como “Blackened” o “One” (canción basada en la película de Dalton Trumbo “Johnny cogió su fusil” para la cual grabaron un videoclip por primera vez), y “Metallica (Black Album)” (1991), que alcanzó el número 1 en el Billboard gracias a temas como “Enter Sandman”, “Sad but true”, “The unforgiven” o “Wherever I may roam”.

Previamente habían publicado el Ep “Garage Days Re-Revisited” (1987), un disco de covers en el cual versionaban a gente como Misfits, Budgie o Diamond Head.
Los Lps eran bien diferenciados. El primero (número 6), último producido por Flemming Rasmussen (que inició su colaboración con el grupo en “Ride the lightning”), con alguna tendencia progresiva y de mayor complejidad y amplitud en las piezas que el segundo, producido por Bob Rock, resulta menos vertiginoso y accesible que sus primeras propuestas.

Convertidos en megaestrellas y tras una larga gira, Metallica aparecieron en disco varios años después con “Load” (1996), un trabajo más bruñido en la producción de Bob Rock, con el que quisieron expandir sus sonidos hacia tendencias más aplacadas y dejes country y hard-rock, de objetivo mainstream, volviendo a repetir el número 1 en los charts americanos y éxitos en single como “Hero of the day” o “Until it sleeps”.
Una de las principales controversias en esta etapa fue el cambio de imagen del grupo, no recibida demasiado bien por sus fans más metaleros y menos abiertos de entendederas, que no se identificaban con sus cortes de pelo y vestimentas más acicaladas.

Esto se repitió con “Reload” (1997), un álbum en el cual incorporaban algunos temas de la época de “Load”, mixturándolos con grabaciones nuevas. De nuevo alcanzaron el número 1 apoyados en sencillos como “Fuel” o “The Memory Remains”, que presentaba a la musa de los 60 Marianne Faithfull haciendo coros.
La colección de versiones “Garage, Inc” (1998), con versiones de Nick Cave, Lynyrd Skynyrd, Queen, Black Sabbath, Bob Seger o Blue Oyster Cult, “S & M” (1999), un album grabado en directo junto a la Orquesta Sinfónica de San Francisco, polémicas en torno a la bajada de música en Internet, contra la que Metallica habían combatido desaforadamente y la adicción al alcohol de James Hetfield, de la que finalmente terminó recuperándose, fueron el preludio de su último álbum en estudio, “St. Anger” (2003), producido de nuevo por Bob Rock y recibido con diversidad de opiniones, aunque comercialmente volvió a subir al número 1 en el Billboard.
Desde los que proclaman, con cortes como “Frantic” o “Dirty Window”, una vuelta a sus arrebatadores orígenes, hasta otros que piensan que su música ha perdido originalidad en una iteración sónica y desenfocada.
Lo que no cabe duda es que los mejores momentos de su carrera han sido cimiento e impulso de múltiples formaciones de metal en todo el planeta.

En el año 2008 editaron “Death Magnetic”, disco con producción de Rick Rubin con el que pretendieron regresar al sonido de sus discos de los años 80 con largas y épicas composiciones.

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Después de la muerte de Kurt Cobain y la consiguiente desaparición de Nirvana, su batería, Dave Grohl (nacido el 14 de enero de 1969 en Warren, Ohio), destapó sus esencias como compositor, cantante y guitarrista en Foo Fighters, una banda que prorrogaba el sonido del difunto grupo de Seattle, es decir, una enérgica amalgama sónica, menos áspera que la manifestada por Cobain y con una evolución más barnizada, entre heavy, punk y pop.

En 1994, Grohl se unió al guitarrista Pat Smear, ex componente de los Germs, y a los antiguos miembros de la Sunny Day Real Estate, el bajista Nate Mendel y el batería William Goldsmith para formar su nuevo proyecto, cuyo nombre derivaba de la afición por los extraterrestres y la ciencia-ficción de Dave. “Foo Fighters” era la expresión utilizada por los pilotos estadounidenses en la Segunda Guerra Mundial para definir objetos de fuego extraños que parecían tener procedencia alienígena y que perseguían a las tropas aliadas en cielo alemán.

Logran un contrato discográfico con Capitol y publican el pujante single “This is a call”, incluido en su homónimo Lp debut, “Foo Fighters” (1995), un disco magnífico (número 23 en el Billboard) con temas que Grohl había escrito cuando todavía era el batería de Nirvana, en donde confluían la pericia para la construcción melódica, intensidad vocal y una fibrosa ofensiva instrumental, con distorsión y explosiva estridencia.
Gracias a temas dispares como “Big Me”, una suave pieza pop con influencias del folk-rock de los Byrds o los cortes nirvaneros “Alone + Easy Target” o “I stick around”, el Lp, co-producido por Barrett Jones y con todos los instrumentos interpretados por Grohl, consiguió ser recibido de manera plausible en y fuera del mainstream, gracias a la acumulación de composiciones contundentes y la concomitancia con el proceder de su anterior grupo.

Durante la grabación del disco “The Colour and The Shape” (1997), la excelente continuación de “Foo Fighters” número 10 en la lista de ventas estadounidense, el batería William Goldsmith abandonaría el grupo enfrentado con el productor Gil Norton (Pixies), quien intentó extremar (y pulir) la abrasión y el arrojo con la melodía y la emoción en cortes como “Monkey Wrench”, “Everlong”, “My hero” o la balada “Walking after you”.
Dave interpretaría la gran mayoría de las partes de la batería, contando también con el nuevo miembro del grupo, Taylor Hawkins, quien había tocado con anterioridad para Alanis Morissette.

Después de este álbum el que causó baja fue Pat Smear, quien fue reemplazado por el ex compañero de Grohl en Scream, Franz Stahl, un guitarrista que dejaría el grupo antes de grabar “There is nothing left to lose” (1999). El grupo, ahora convertido en trío, dejó Capitol para grabar en la RCA este Lp producido por Adam Kasper (colaborador de bandas como Pearl Jam, Soundgarden, Posies o los mismos Nirvana), que dilataba la capacidad de Dave Grohl para desplegar sonidos contundentes, potentes ritmos y melodías pegadizas.
El Lp (número 10), otro competente disco de una banda muy disfrutable que en esta ocasión desarrollaba un sonido más bruñido y pop que sus trabajos previos, fue presentado con el single “Learn to fly”, un tema que llegó al número 1 en el Billboard.

Al margen de este éxito, “There is nothing left to lose” contenía gemas melódicas como “Generator”, “Aurora” o la beatleiana “Next Year”, riffs impresionantes como el de “Stacked Actors” o canciones de nervudo rock como “Breakout”.

Después de este Lp, Dave se uniría a los Queens of the Stone Age, hecho que parecía poner punto y final a la trayectoria del grupo. Los rumores se disiparon cuando Kasper retornó al estudio con los Foo Fighters, a los que se había añadido el guitarrista Chris Shiflett, para grabar “One by one” (2002), un disco (número 3) más rugoso que “There is nothing left to lose” que ponía de manifiesto que todo lo que haga Dave Grohl, un talentoso y profesional músico, siempre va a deparar momentos de alto nivel que comulgan sonidos de fácil asimilación mainstream con el rock de calidad.
Ahí están temas como “All my life”, “Overdrive”, “Times like these” o Lonely you” para demostrar que su carrera con los Foo Fighters ya tiene entidad y personalidad propia más allá de su participación como batería de Nirvana.

Los Foo Fighters retornaron después de “One by one” a las tiendas de discos con el doble LP “In your honor” (2005), un álbum mitad eléctrico y mitad acústico presentado con el single “Best of you”.
Otros temas del disco son “In your honor”, “The last song”, “Miracle” o “Cold day in the sun”.

Sus últimos discos son “Echoes, Silence, Patience and Grace” (2007), un álbum producido por Gil Norton que incluye el single “The Pretender”, y “Wasting Light” (2011), presentado con la canción “Rope”.

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