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Posts Tagged ‘POP ROCK’

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Los Stranglers siempre supieron, unas veces más afortunadas que otras, especialmente en su primera y fenomenal etapa, pero casi siempre con interés, acomodarse a las tendencias sonoras del momento.
Así, con influencias de la Velvet Underground, Television, los Kinks, Zappa, los Stones, los Doors o, en general, el garage-rock/proto-punk 60’s, pasaron con facilidad del pub rock al punk, la new wave o al pop de sintetizadores, en una larga carrera principiada a mediados de los años 70.
Allá, por el año 1974 y en una localidad inglesa llamada Guildford, el cantante y bajista Hugh Cornwall, el bajista y vocalista J. J. Burnell, el batería Jet Black y una de las piezas claves del grupo, el teclista Dave Greenfield, formaron un conjunto al que denominaron The Guildford Stranglers, que después de darle que te pego a los instrumentos en locales de la zona reducieron su nombre a The Stranglers cuando se decidieron a probar fortuna en Londres un año después de su creación.
Por esta primera época tocaban pub rock, música enérgica, enraizada y básica, sin pretensiones más allá del disfrute de la esencia del rock’n’roll en vivo. Después de telonear en 1976 a Patti Smith y a los Ramones, cuando éstos pisaban por primera vez un escenario británico, los Stranglers abrazaron el punk, sonidos que estallarían en las Islas al año siguiente, con la punta de lanza de los Sex Pistols o los Clash.

Aunque englobados en este primer período en el punk, los Stranglers, cimentados en el pub rock, poseían mayor talento instrumental y lírico que la mayoría de sus coetáneos, que eran bastante más inexpertos y menos imberbes que estos cuasi treintañeros.
Los Stranglers consiguieron firmar un contrato discográfico con United Artists Records y grabaron su primer single a comienzos de 1977, “Grip/London Lady” (número 44). Gracias a sus vigorosos conciertos, en los cuales a veces aparecían con camisetas con textos provocativos, insultos hacia la audiencia, bailarinas con las tetas al aire y mancebos bailando como sabían, el cuarteto logró ir ampliando su audiencia y provocando en ocasiones que cuatro feministas se airasen contra algunas de sus letras y los senos de las toplessianas danzantes. Pues mira que cosas…

Los dos temas del single aparecieron en su primer LP, “Rattus Norvegicus” (1977), un disco producido por Martin Rushent, quien había trabajado como ingeniero de sonido de T. Rex o Fleetwood Mac y más tarde produciría a una pila de conocidos nombres de la música británica, como Buzzcocks, Human League, XTC o Dr. Feelgood.
En el álbum, bastante recomendable, sonaban además canciones excelentes, de ritmos fibrosos, letras con humor y sexualidad, y un sonido con una prominente interpretación de los teclados de Greenfield, entre los Doors y, curiosamente para la época, el prog-rock de Keith Emerson, como “Hanging Around”, “Down in the sewer” o el sexual “Peaches” (número 8), uno de sus primeros grandes éxitos a pesar de resultar censurado por la BBC.

“No more heroes” (1977) fue su segundo LP, el cual incluía el famoso y sensacional tema homónimo, calcado el riff posteriormente por Elastica en su tema “Waking up”, lo que les provocó un pleito por plagio. Otro single del disco era “Something better change”, un estupendo corte velvetiano. Como cara b de este tema, y no incluido en este disco, encontrábamos “Straighten Out”, una fenomenal canción, incluso mejor que la cara a.
Los Stranglers, con detenciones puntuales y líos judiciales por posesión de drogas y demás alborotos, grabaron tras sus dos primeros trabajos del 77 “Black and white” (1978), álbum que contenía sencillos como la cuasi ska “Nice’n’ Sleazy” y la palpitante “5 Minutes”. Otro single del momento, fuera del LP, era una estupenda versión del tema de Burt Bacharach y Hal David “Walk on by”, que previamente habían interpretado, entre otros muchos y muchas, Dionne Warwick o Aretha Franklin.

Tras el directo “Live (X-Cert)” (1978) el sonido y los textos del grupo trocarían en “The Raven” (1979), adoptando posiciones mucho más pop y arty con canciones como “The Duchess”.
Otro tema del disco, menos inspirado que los anteriores, especialmente los dos primeros, era la balada de piano con diversas, tanto influencias loureedianas como jimmorrisianas, “Don’t bring Harry”.

“La Folie” (1981), con el flojo tema del mismo nombre cantado en francés, confirmaban sus propensiones a la música más experimental, dentro de pautas new wave, y la querencia por los sintetizadores y búsqueda de ambientes y conceptos, menos enfocados en las canciones.
El mejor tema del disco y uno de las grandes canciones de su carrera, es “Golden Brown” (número 2), excelente pieza de pop barroco y aire psicodélico con el clavicordio dominando la instrumentación.
También en 1981 apareció el conceptual y poco inspirado “The Men in Blak” (1981).
El recopilatorio “The Collection” (1982) regalaban otra gran composición del grupo, la bella balada “Strange Little Girl”, de atractiva disposición melódica.

“Feline” (1983), ambicioso disco publicado en Epic Records y producido por Steve Churchyard, los devolvió al estudio para grabar temas como el primer single con Epic, “European Female”, puro new wave 80’s de sintetizadores con pegadiza melodía pop.
Esta tendencia prosiguió con “Aural Sculpture” (1984), tema que contiene el single “Skin Deep”, a lo Human League, y “Dreamtime” (1986), que incluye uno de sus grandes hits, el buen y pegadizo single “Always the sun”.
Tuvo que ser con una versión de los maestros The Kinks, con el gran gran gran Ray Davies al frente, cuando la música de los Stranglers se despojara de maquinitas y volviera a revitalizarse al efectuar un cover del “All day and all of the night”, aparecida en 1987 con una primera portada con Monica Coughlan que fue censurada.
En 1988 apareció otro directo que jugaba con el título del tema, “All live and all of the night” (1988). Dos años más tarde publicaron “10” (1990), un LP que incluía, junto a temas poco memorables, una revisitación del megaclásico de los estupendos garajeros ? & The Mysterians, “96 tears”. Buen gusto en la elección del cover como single, sí, señor y buena pasta para el bueno de Rudy Martínez.
Con los años 90 Hugh Cornwall dejó el grupo para continuar su carrera en solitario que se había iniciado en 1979 con la grabación de “Nosferatu” (1979). La llegada de Paul Roberts, con quien grabaron el infumable LP “Stranglers in the night” (1993), y más cambios de formación, con la entrada de John Ellis, llevaron al grupo a la grabación de discos como “About time” (1995), “Written in red” (1997), “Coup de Grace” (1998) o “Norfolk Coast” (2004).
Dave Greenfield y J. J. Burnell había formado parte también de Purple Helmets, grupo que grabó varios discos a finales de los 80.

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Junto a Oasis, el grupo Blur fue uno de los nombres más populares del brit-pop de los años 90, término acuñado por la inefable prensa británica, muy suya ella, para englobar a bandas que retomaban las pautas compositivas más melódicas y guitarreras de las bandas inglesas más conocidas de los años 60, como los Beatles, los Who, los Small Faces, los Rolling Stones o los Kinks, que previamente ya habían recogido, en especial los sonidos más psicodélicos del período, otro de los ascendientes de Blur, especialmente en sus inicios, como son los Stone Roses o Happy Mondays.
También en su música se apreciarán ecos de Madness, XTC, David Bowie, los Jam, los Smiths, Sonic Youth o Pavement.

A diferencia del conjunto liderado por los hermanos Gallagher, iterativa hasta decir basta aunque con un apreciable talento para la creación melódica, la música de Blur resulta mucho más variada, imaginativa y creativa, perviviendo en su disposición sónica pop-rock de recovecos psicodélicos, noise, art, lo-fi o dance, textos de cierta causticidad e ironía en su comentario social.
La banda está formada por el cantante, teclista y frontman Damon Albarn (nacido el 23 de marzo de 1968), el guitarrista Graham Coxon (nacido el 12 de marzo de 1969), el bajista Alex James y el batería Dave Rowntree. El cuarteto comenzó su andadura a finales de los años 80 bajo el nombre de The Circus, apelativo que cambiarían en breve a Seymour.
Albarn, que había crecido en un ambiente musical, aprendiendo a tocar varios instrumentos en su infancia, como el piano o el violín, previamente había estudiado interpretación.

Tras actuar en vivo por varios locales londinenses Seymour consiguieron firmar un contrato con Food Records para grabar sus primeras canciones. Fue en ese momento cuando cambiaron de nombre, a instancia de Dave Balfe y Andy Ross, los dueños de la compañía discográfica.
“Leisure” (1991) fue su álbum debut, en el cual se incluían sus singles “She’s so high” (número 48 en el Reino Unido), “There’s no other way” (número 8) y “Bang!” (número 24), en un disco producido por Stephen Street (productor e ingeniero de los Smiths, otra de las referencias de Blur) bastante influenciado por los grupos de Manchester Stone Roses o Happy Mondays, en el cual se combinaba un aceptable trato melódico con prominentes sonidos guitarreros y preponderancia de atmósferas lisérgicas.
Se trata de un álbum con aciertos parciales que presagiaba mejores trabajos venideros.

Tras “Leisure” Blur publicaron el single “Pop Scene” (número 32), que marca un antes y un después en su carrera, y uno de sus LPs más destacados, “Modern life is rubbish” (1993), un gran y subestimado disco, producido de nuevo por Street tras desecharse una colaboración con el miembro de XTC Andy Partridge, en el cual las letras comenzaban a tener mayor enjundia y sentido irónico, las melodías y estructuras manifestaba talento para la labor compositiva, la instrumentación se enriquece notablemente, y el sonido comenzaba a aposentarse, sin perder un criterio propio, en los grupos de los años 60, en especial los Kinks, los Who o los Beatles.
En el álbum (número 15 en Inglaterra), una de las cumbres de su carrera, aparecían los singles “For tomorrow” (número 28), “Chemical World” (número 28) y “Sunday Sunday” (número 26).

Con “Parklife” (1994), otro magnífico y ecléctico disco (pop de guitarras, indie rock, psicodelia, ambientes circenses, disco, folk-rock, new wave …), brillante en melodías, atmósferas, arreglos y producción, Blur alcanzó la fama en Europa (número 1 en Gran Bretaña) gracias a singles como “Parklife” (número 10), “Girls & Boys” (número 5), “End of a century” (número 9) o “To the end” (número 16), siendo las mejores canciones del disco otras piezas como “Trouble in the message centre”, “Badhead”, “London loves” o “Magic America”.
De nuevo Damon Albarn se mostraba perspicaz en las letras, ganando comparaciones entre la prensa inglesa con el mismísimo Ray Davies. Y es que los Kinks y David Bowie eran en este período una de las bandas faro del grupo Blur.
Su herencia mod fue objeto de tributo con la aparición de Phil Daniels, el protagonista de “Quadrophenia”, en el videoclip de “Parklife”.

Mientras en Europa Blur alcanzaban el éxito, en los Estados Unidos su música pasaba bastante desapercibida. En esta etapa, mediados de los años 90, surgieron a su estela un buen número de grupos que recogían características similares, en especial ascendencias sonoras. Entre ellos bandas como Oasis, con quienes rivalizaron para alcanzar el mayor prestigio del movimiento a nivel popular.
A diferencia de Blur, la banda liderada por Liam y Noel Gallagher, sí logró hacerse notar en el país que vio nacer el rock, especialmente tras la publicación de “(What’s the story) Morning Glory?” y temas bien construidos como “Wonderwall”.
Este hecho los elevó hasta la cima mundial, siendo celebrados como la nueva salvación del rock’n’roll. Al final se quedaron en un grupo derivativo capaz de ofertar más o menos buenos discos de clara inspiración Beatles.
Por su parte Blur seguía cosechando triunfos comerciales en Gran Bretaña, como el LP “The Great Escape” (1995), un disco (número 1) que incluía los temas “Country House” (número 1), “The Universal” (número 5), “Stereotypes” (número 7) y “Charmless Man” (número 5). De nuevo excelentemente arreglado y producido, con una gradación más cetrina que el previo, el álbum no alcanza la categoría de “Modern Life is Rubbish” y “Parklife”, sus dos mejores obras, pero forma parte de una interesante trilogía dentro del rock inglés de los 90, subestimada por lo general por cafres que no han escuchado jamás un disco completo de la banda.

Si después de “Leisure” se produjo una reconducción del sonido del grupo, tras “The Great Escape” se llevará a cabo otra. Los sonidos de Bowie y la Invasión Británica, en especial la de Ray Davies y los Kinks, serán ensanchados con otras influencias, las de bandas más contemporáneas de Blur como Pavement o Sonic Youth. Es decir, la música pop-rock independiente estadounidense y los sonidos lo-fi.
Después del directo “Live at The Budokan” (1996), se publica “Blur” (1997), que marca el inicio de esta etapa, más pretenciosa y probablemente impulsada por Coxon, la pieza clave del grupo junto a Damon Albarn.
Con el single “Beetlebum” vuelven al número 1 en singles en su país, mientras que la explosiva “Song 2” llega al puesto 2 y logra por primera vez entrar con notoriedad en las listas americanas. “On your own” (número 5) y “M.O.R.” (número 15) son otros sencillos de un disco más experimental, ruidista y agresivo que sus previos trabajos.

Tras “Blur” Graham Coxon grabó su primer disco en solitario “Sky is too high” (1998).
Otro directo llegó con “Live in Holland” (1998) antes de aparecer “13” (1999), que prosiguió con similares derroteros sónicos, con enfoques eclécticos, texturas trabajadas y collages sónicos, a su anterior trabajo, ahora con producción de William Orbit, ex miembro de Torch Song y Spill.
El disco incluía singles como “Tender” (número 2), “Coffe & TV” (número 11) y “No distance left to run” (número 14).
En el año 2000 Damon crea Gorillaz, un proyecto de hip hop que debuta un año después con un disco grande homónimo, “Gorillaz” (2001). Coxon proseguiría su carrera en solitario con títulos como “Golden D” (2000), “Crow sit on blood tree” (2001) o “The Kiss of morning” (2002).
El último trabajo de Blur, con la pérdida del guitarrista Graham Coxon tras fricciones con Albarn, es “Think Thank” (2003).
Producido de nuevo por Orbit, el álbum es uno de sus trabajos menos satisfactorios, autocomplaciente, blando y desenfocado, con algún acierto atmosférico y singles como “Out of time” (número 5), “Crazy beat” (número 18) o “Good song” (número 22).

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Coronados comercialmente en la fiebre discotequera de la década de los 70, los Bee Gees habían mostrado mucho antes un extraordinario talento para la creación pop, a veces barroca, otras psicodélica, siempre melódica, en canciones ensalzadas por sus armonías a tres voces y una elevada sensibibilidad en el concepto compositivo.
Este talento les permitió con el paso de las décadas redifinir sus sonidos, aclimatarse a diferentes estilos y alcanzar un espectacular éxito a nivel mundial, que convirtió al terceto en toda una institución dentro de la música popular.

Aunque nacidos en Inglaterra, sus padres se trasladaron a Australia a finales de los años 50.
Hijos del músico Hugh Gibb y la cantante Barbara Gibb, el trío de hermanos estaba compuesto por el cantante, guitarrista y principal compositor Barry Gibb (nacido el 1 de septiembre de 1946 en la Isla de Man) y los gemelos Robin Gibb y Maurice Gibb (nacidos el 22 de diciembre de 1949 en la Isla de Man). El fraternal terceto comenzó como grupo infantil en Manchester, bajo el nombre de Blue Cats en el año 1955.
Tras emigrar a Australia en 1958 y ya con el nombre de The Bee Gees, fueron lanzados a la popularidad en las antípodas por un D.J. llamado Bill Gates, el cual les consiguió un contrato con el sello Festival en el año 1963 y la oportunidad de protagonizar una serie de televisión.

Tras su primer gran éxito en Australia con el tema “Spicks and specks”, los Bee Gees volvieron a Gran Bretaña en una época marcada por la explosión de los Beatles y el sonido Mersey.
Aumentaron la formación con el guitarrista Vince Melouney y el batería Colin Peterson y tras ponerse en manos del productor Robert Stigwood firmaron con Polydor, casa discográfica en la cual publicarían “New York Mining Disaster 1941” en 1967, un sencillo que resultó un moderado éxito, superado con posterioridad por “Massachusetts” (número 1).

Su primer y magnífico disco grande, muy influenciado por los Beatles, fue “The Bee Gees 1St” (1967), un espléndido album debut muy bien recibido gracias a temas como “Holiday”, “Please Read me” o “To love somebody”.
Publicarían posteriormente su magistral disco “Horizontal” (1968) , un Lp lleno de tintura psicodélica que continuaría con discos esenciales como “Idea” (1968) o el doble “Odessa” (1969).
Estos trabajos, demasiado arriesgados para sus fans, no fueron bien recibidos a pesar de su calidad, pero nuevos singles de éxito como “I’ve got to get a message to you” (número 1) los volvieron a elevar a lo más alto de las listas comerciales.
A finales de la década de los 60, problemas internos y tensiones derivadas del consumo de drogas, llevaron a una separación temporal en la que los diferentes componentes se dedicarían a varias actividades como el cine. Maurice se casaría con la famosa cantante Lulu, mientras los otros dos componentes ajenos a la familia Gibb abandonarían el proyecto. Barry y Maurice, con el nombre de The Bee Gees, publicarían “Cucumber Castle” (1970), un estimable disco que no satisfizo al dúo, lo mismo que “Robin’s Reign” (1970), la aventura en solitario de Robin.

La vuelta de Robin a los Bee Gees no fue del todo triunfante como esperaban, el magnífico “Trafalgar” (1971) y “To Whom it may concern” (1972) no vendieron demasiado en Europa, pero ampliaron mercado en los EEUU, aspecto que intensificaron con “Life in a tin can” (1973) y “Mr. Natural” (1974), adoptando un sonido más R&B.
Esta serie de Lps de principios de los 70 no lograron conseguir los triunfos del pasado, lo que podría hacer creer que la época más triunfal de los Bee Gees ya había pasado.

“Main Course” (1975) echaría por tierra todo esa premonición. Fue en este disco en donde introducirían una de sus características vocales más famosas, el falsete.
Ritmos disco y funkies reconquistaron las listas mundiales con temas como “Jive Talking” o “Night on Broadway”.
El siguiente trabajo de los recuperados Bee Gees, “Children of the world” (1976) aún sería más exitoso llegando al número 1 en Lps en EEUU (el país en donde más venderían), ayudado por conocidas canciones como “You should be dancing”.
Estas grandes ventas no se podrían comparar con la publicación de la banda sonora de la película protagonizada por John Travolta, “Saturday Night Fever” (1977), de la que los Bee Gees serían sus principales hacedores gracias a gloriosos y míticos sencillos como “Stayin’ Alive”, “How deep is your love”, “Night Fever”, “More than a woman” (cantado por Tavares) o “If I Can’t have you” (intepretado por Yvonne Elliman).
Este album, obra maestra de la música disco, sería uno de los Lps más vendidos de toda la historia de la música moderna.
“Spirits having flown” (1979) volvería al número 1 junto a los sencillos “Tragedy”, “Love you inside out” y “Too much heaven”, pero serían sus últimas entradas importantes en lista de ventas durante mucho tiempo.
Los años 80 no fueron buenos para ellos como Bee Gees pero sí en su faceta como compositores, trabajando y cantando con gente como Barbra Streisand (“Guilty”, número 1 ), Diana Ross (“Chain Reaction”) o Kenny Rogers en “Eyes can see in the dark”.
Por otra parte, su hermano Andy Gibb se había convertido en una gran estrella hasta que una prematura muerte cesó su fulgurante carrera.
También aparecerían en la fallida película “Sgt. Pepper’s Lonely Heart Club Band”, dirigida por uno de sus mentores, Robert Stigwood.
A finales de década regresarían con “ESP” (1987) y “One” (1990), buenos discos que los llevarían de nuevo al número 1 en GB con el single de “ESP” “You win again”.
Posteriores trabajos serían medianamente recibidos por crítica y público pero su halo de grupo mítico quedará siempre establecida por su gran capacidad para crear espléndidas melodías, reflejadas concretamente en el trabajo realizado para “Saturday Night Fever” y en sus obras mayores de los años 60.
Maurice fallecería en el mes de enero del año 2003 tras sufrir un ataque al corazón.

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Este ex matrimonio (aunque ellos siguen jugando bobamente con lo de si son hermanos o si dejan de serlo, habiéndose casado el 21 de septiembre de 1996 con los nombres de John Anthony Gillis y Meg Martha White) amante de los colores rojo y blanco es una de las grandes sensaciones dentro del rock de este comenzado siglo XXI, instituyendo su éxito en ejecutar con acritud, minimalismo y distorsión una diversidad de géneros (garage-rock, punk, blues, hard rock, folk, pop o country) y ascendencias (Led Zeppelin, Stooges, Pixies, Kinks, Blue Cheer, Troggs, Robert Johnson, Jon Spencer Blues Explosion, Jimi Hendrix o Black Sabbath) para crear discos estridentes, estimulantes por su empuje rítmico y su retorno a los sonidos clásicos del rock.

El dúo proviene de la ciudad de Detroit y está compuesto por el cantante, compositor, guitarrista y pianista Jack White (nacido el 9 de julio de 1975) y la batería Meg White (nacida el 10 de diciembre de 1974).
Tras casarse a finales del año 1996, la pareja formaría The White Stripes, un proyecto que le sirviría a Jack, que había pasado por una banda llamada The Goober and Peas y tocado con la banda garajera The Go, para grabar temas que recuperasen el brío rockero de las bandas de finales de los 60 y comienzos de los 70, ejemplificado en sus vibrantes interpretaciones en vivo.

En 1997 debutaron en disco con el single “Let’s shake hands”, un tema publicado en el sello Italian Records, en donde también publicarían su segundo sencillo, “Lafayette Blues”, aparecido en 1998.
Un año después ficharían por Sympathy for the Record Industry y gran “The Big Three Killed My Baby”, un tema en el cual se aprecia su ruidosa resonancia en base a su mezcla de sonidos blues, punk y rock, con voces impulsivas, una retumbante batería y una destemplada labor guitarrera, con reminiscencias de Led Zeppelin, Stooges o Troggs.

Este single sería incluido en su potente y sucio Lp debut, “The White Stripes” (1999), un disco en el cual se aprecia la variedad de registros vocales de Jack, con una mezcolanza entre Robert Plant, Iggy Pop, Ozzy Osbourne, Frank Black o Dave Davies, y su querencia por el blues desde una cruda perspectiva rock’n’roll con Led Zeppelin, Black Sabbath y el proto-punk y el garage-rock 60’s como principal referencia.
Incluyen temas propios de gran valía como “Cannon”, “Jimmy The Exploder”, “Do” o “Suzie Lee” y versiones de Robert Johnson (“Stop Breaking Down”) y Bob Dylan (“One more cup of coffee”).

Las constantes apuntadas en este primer disco se repetirían en los siguientes trabajos, como en “De Stijl” (2000), un gran trabajo en el cual pulen más las melodías, añadiendo a los nombres básicos de su sonido retazos de los Kinks en algunas piezas, sin perder su característica pujanza garajera y pasajes folk, hard rock, punk, country y blues, con temas en formato eléctrico y acústico.
Las huellas de Hendrix, Page o Plant se encuentran en estos riffs demoledores de guitarra, baterías primarias y enérgicas, letras básicas de acerba gradación y cierta propensión al absurdo con memorables temas como “You’re pretty good looking (for a girl)”, “Little Bird”, “Hello operador”, “Apple Blossom” o “Why can’t you be nicer to me?”. El amor por el blues de Jack White, además de en sus composiciones, se manifiesta en la versión de Son House “Death Setter”.

Tras la aparición de “De Stijl”, los White Stripes comenzaron a llamar la atención en los mass media, provocando un interés creciente entre los amantes del rock.

Este catálogo de música directa, fresca y sin complicaciones conquistaría definitivamente al público con “White Blood Cells” (2001), un disco también aparecido en el sello Sympathy for The Record Industry con el que acrecentaron sus seguidores especialmente en el Reino Unido, en donde por esa época eran más populares que en su propio país.
A pesar de oler el mainstream, la pareja, que se había divorciado en el año 2000, prosiguió su rumbo invariable en “White Blood Cells”, un Lp en el cual Jack desplegó su notable capacidad como compositor y su éxito crítico impulsó el interés de las grandes compañías estadounidenses en una oleada de bandas garajeras, que carecían de la diversidad conceptual de White y su fuerza instrumental en base a dos únicos componentes.

“Fell in love with a girl” se convirtería en un gran hit (número 12), estimulado por la emisión constante del videoclip por la MTV. Otros cortes destacados del álbum son “Dead leaves and the dirty ground” o la cínica “I’m finding harder to be gentleman”.
Para la grabación de “Elephant” (2003), Jake y Meg firmarían por un sello importante, V2, pero su aspereza y mixtura de estilos no cambiaría un ápice, escribiendo un sobresaliente disco sin concesiones comerciales que se iniciaba con “Seven Nation Army”, un estupendo single principiado con un sugestivo ritmo producido por un riff de guitarra que simula la apariencia sonora de un bajo.

Este disco está plagado de excelentes temas y letras ingeniosas, alternando baladas como “In the cold, cold night”, interpretada por Meg a lo Peggy Lee o “I want to be the boy to warm your mother’s heart”, pieza con piano y voz con un ligero feeling a lo Rod Stewart en su etapa Faces y “You’ve got her in your pocket”, ambas acústicas de buen trato melódico, y piezas de gran ímpetu y ritmos básicos como el blues-rock zeppeliano “Ball and biscuit”, la punk-rock “Girl you have no faith in medicine”, con un riff idéntico al de “Positive Bleeding” de Urge Overkill, la excelente “The air near my fingers”, un corte que podría ser firmado por los Troggs en los 60 (el riff tiene un aire al clásico “Wild Thing”), o “The hardest button to button”, canción de cierto cariz stoniano.

También tienen tiempo para componer “It’s true that we love one another”, un humorístico tema de sabor country interpretado por Jack y Meg junto la cantante Holly Gollightly e incluir una versión de un famoso tema de Burt Bacharach y Hal David, “I just don’t know what to do with myself”, adaptado con anterioridad por, entre otros, Dusty Springfield o Dionne Warwick.
El álbum alcanzó el puesto número 6 en el Billboard, confirmando la presencia del dúo en el estrellato rockero del momento.

Jack, al margen de su faceta como músico, ha hecho sus pinitos como actor en la película de Anthony Minghella “Cold Mountain” (2003).

En el año 2004 produjo, compuso y tocó en el disco de la artista country “Van Lear Rose” (2004).

Posteriormente con los White Stripes grabaría “Get behind me Satan” (2005) e “Icky Thump” (2007).

Jack White contrajo matrimonio en secreto con la modelo británico Karen Elson, mujer que aparece en el videoclip de “Blue Orchid”.

Al margen de los White Stripes, Jack White creó una banda junto a Brendan Benson denominada Racounters, en la cual también se encuentran el bajista Jack Lawrence y el batería Patrick Keller.

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Grupo de pop psicodélico y folk rock de los años 60, influenciados por los Byrds y Frank Zappa, y por bandas británicas como The Kinks, The Who o The Beatles. Telarañas de guitarras repicantes, armonías deleitables, melodías estupendas, refinados arreglos y textos embebidos en lisergia en piezas de dos minutos, algunas de ellas desarrolladas en las estructuras tradicionales y otras significadas por un alto grado de experimentación.
La banda, surgida en Los Angeles en la segunda mitad de los años 60, estaba compuesta por el cantante, guitarrista y teclista Michael Lloyd, el guitarra rítmica Dennis Lambert, el bajista y vocalista Shaun Harris (hijo del compositor Roy Harris) y el batería Daniel Belsky. Al margen de los músicos se encontraba Bob Markley, un adinerado personaje deseoso de formar parte de un grupo que firmaba la producción y gran parte de las composiciones originales. Markley había publicado a comienzos de los 60 un single titulado “Will we meet again”.

La génesis de la West Coast Pop Art Experimental Band se encuentra en The Laughing Wind, un combo formado a mediados de la década por los hermanos Harris (quienes previamente habían estado en The Snowmen) y Michael Lloyd (quien había tocado con el grupo surf The New Dimensions), al que se uniría el batería Daniel Belsky. El encuentro con Markley, hijo de un magnate petrolífero con ansias de ligar chicas formando parte de un conjunto de rock, les sirvió para financiar el equipo técnico. También asumió tareas compositivas y tocaba la pandereta.

Su primera grabación oficial, el Lp “West Coast Pop Art Experimental Band” (1966) se realizaría en el sello Fifo y solamente se publicarían cien copias. Incluía versiones como “You really got me” de los Kinks o varios covers de Bob Dylan, como “(It’s all over now) Baby Blue” o “She belongs to me”, y unos cuantos temas propios, escritos por Markley, como “Don’t break my balloon” o “Insanity”, canción co-escrita por su buen amigo, Kim Fowley.
Para la grabación de su segundo disco, el grupo consiguió un contrato con una compañía más poderosa, Reprise Records. “Part One” (1967) presentaba una nueva formación. Se marcharon de la banda Dennis Lambert y Daniel Belsky y se incorporaron el hermano de Shaun, Danny Harris a la guitarra rítmica, el guitarra líder Ron Morgan y Hal Blaine a la batería, con participaciones en las baquetas también de Jimmy Gordon.

El disco es una de sus cumbres como autores, con pop psicodélico de gran calibre atmosférico, folk-rock y cortes experimentales. El single elegido, publicado en febrero del año 1967, sería “1906”, uno de los temás menos comerciales y más lisérgicos del álbum. La cara b era “Shifting Sands”, un espléndido tema psicodélico con un atractivo ritmo de vals. Entre las composiciones más melódicas destacan las byrdsianas “I won’t hurt you” y “Transparent day” o la acústica “Will you walk with me”.
Entre sus versiones destaca el cover de Frank Zappa “Help, I’m a rock”, tema que se convertiría en su segundo sencillo.

Su segundo trabajo en Reprise sería “Vol. 2” (1967), un disco en el cual los mandos fueron tomados definitivamente por Barkley. Michael Lloyd abandonó el grupo y los temas se centraban en la psicodelia experimental, hecho que agradaba en demasía a Bob, quien intentaba emular los discos de Zappa. El Lp está ya compuesto en su totalidad por los miembros de la banda. “Smell of Incense”, canción co-escrita entre Barkley y Ron Morgan sería el single elegido para presentar el álbum.
En “A child’s guide to the good and evil” (1968), la banda retornó a la escritura de piezas más comerciales, con la atractiva mezcolanza del “Part One”, con temas, siempre dentro de la psicodelia y el folk-rock, caracterizados por espléndidas melodías y armonías y cortes experimentales.

Tras este Lp el grupo dejó Reprise y publicó su siguiente disco en el sello Amos. El resultado fue caótico, “Where’s my daddy?” (1969), con el single “Free as a bird”, presentaba una colección de canciones fallidas y complacientes con pretensiones conceptuales.
Michael Lloyd retornaría al grupo, completado en esta ocasión por Markley y los hermanos Harris, para grabar “Markley, a Group” (1970), un apreciable Lp publicado en Forward que incluía competentes temas como “Booker T & His Electric Shock”, “Elegant Ellen” o “Next plane to the sun”.
La falta de éxito y las tensiones internas derivadas de la egolatría de Markley terminaría por romper la formación. Los hermanos Harris formarían The California Spectrum para posteriormente grabar discos en solitario.
Michael Lloyd, quien fundó el grupo The Smoke en 1968, se convertiría en un experto productor y arreglista.
Por su parte, Bob Markley, de quien siempre se ha dudado su real incidencia dentro de la banda como compositor y músico, produjo un disco en 1969 a J. J. Light, para después desaparecer de la industria musical.

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Una banda australiana de pop-rock alternativo deudora del grunge de Nirvana, del brit pop de Oasis o The Verve, de sus compatriotas You Am I, y de la etapa psicodélica de los Beatles, con momentos para la explosión guitarrera y para la edificación de atmosféricos tempos lisérgicos con sesudas armonías vocales. Otros grupos que han influenciado su escritura son los Kinks del “Village Green Preservation Society” o los Beach Boys del “Pet Sounds”.
Los Vines, creados en la ciudad de Sidney en los últimos compases del siglo XX, están liderados por el cantante y guitarrista Craig Nicholls, hijo del principal componente de un grupo australiano de los años 60, The Vynes. Junto a Nicholls se encuentran el bajista Patrick Matthews, encargado también de las armonías, y el batería David Oliffe. Los tres se conocieron trabajando en un McDonalds.
Como homenaje a los Beatles, The Vines comenzaron su carrera haciéndose llamar Rishikesh, localidad hindú en la cual estuvieron los Fab Four en su viaje al subcontinente asiático.

Después de actuar en vivo los Vines consiguieron comenzaron a mandar demos a diferentes sellos, con temas como “Factory”, “Mary Jane” o “Country yard”. “Factory” aparecería en el año 2001 en Rex Rec, mientras que “Hot Leather” sería publicado en el 2002 en Illustrious Artists.

Sus siguientes singles ya aparecerían en el sello británico, Heavenly Records, publicando temas como “Highly evolved”, “Get Free” y “Outtathaway!”. Tras girar por Europa, David Oliffe dejaría el grupo antes de grabar su primer LP, con una portada pintada por el propio Nicholls y producción de Rob Schnapf, quien había trabajado con Beck, Fu Manchu o Foo Fighters, sería “Highly Evolved” (2002), un disco recibido con grandes alabanzas por la prensa británica, definido como una mixtura entre Beatles y Nirvana, sonidos post-grunge con incisión en la psicodelia de finales de los 60 y algún que otro trazo garajero.
Entre las colaboraciones destacaban las del teclista Roger Manning (ex Jellyfish) y la batería de Victor Indrizzo (Redd Kross, Circus of Power, Masters of Reality).

Con posterioridad al álbum ocuparía las baquetas Hamish Rosser. Junto a la incorporación de Rosser también se añadiría al grupo el guitarrista Ryan Griffiths, quienes tocan en “Winning days” (2004).

El mismo año de la aparición de “Winning days” se le diagnosticó a Craig Nicholls el síndrome de Asperger.
Wayne Colley produjo su siguiente LP, “Vision Valley” (2006). Más tarde aparecieron discos como “Melodia” (2008) y “Future Primitive” (2011).

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Banda de culto escocesa de power pop y pop-rock alternativo, de luminosa ejecución en base a sus ascendencias sonoras que reciclan a los Byrds, los Beatles, Beach Boys, Neil Young, Badfinger o Big Star, con inclinaciones primerizas al noise-pop de Sonic Youth.

Brillantes melodías y refulgentes armonías, en ocasiones crepitantes guitarras, y líricas sin pretensiones petulantes, de expresión sentimental y sarcástica.

Los orígenes del grupo de Belshill, Glasgow, se aposentan en el encuentro entre el cantante y guitarrista, ex Pretty Flowers, Norman Blake (nacido el 20 de octubre de 1965), el guitarrista y vocalista Raymond McGingley (nacido el 3 de enero de 1964) y el cantante y bajista Gerard Love (nacido el 31 de agosto de 1967), tres componentes de una banda denominada The Boy Hairdressers. Su única composición publicadada bajo este nombre sería el single “Golden Shower”.
Tras esta breve aventura, sus caminos se separaron y Blake se unió a los BMX Bandits de Duglas T. Stewart, conjunto pop que incluía al batería Frances McDonald (nacido el 21 de noviembre de 1970).

Blake y McDonald dejarían a los BMX Bandits para formar en 1989 un nuevo grupo que en principio se iba a llamar Teenage Fanny, pero que finalmente se llamó Teenage Fanclub.

Junto a Blake y McDonald se encontraban los ex Boy Hairdressers McGinley y Love. Tras firmar con el sello Creation grabaron su Lp debut, el laudable “A Catholic Education” (1990), un gran disco pop de gimientes guitarras, deudor de Neil Young, Dinosaur Jr., Big Star o The Beatles.

Aunque la constante del grupo a nivel compositivo ha sido la democratización autoral, repartiendo las tareas de escritura entre Norman Blake, Gerard Love y Ray McGinley (con interpretación vocal de cada uno en sus respectivas piezas), en este primer disco grande, fue Norman Blake el que proporcionó mayor cantidad de temas, entre ellos, el excelente sencillo “Everything flows”. En el single también aparecía una versión de Neil Young, “Don’t cry no tears”.
En esta primera etapa, la banda sufrió su primera modificación, ya que en pleno proceso de grabación, el batería McDonald abandonó el grupo, siendo reemplazado por Brendan O’Hare (nacido el 16 de enero de 1970).

En 1990 también publicaron el EP “God knows It’s true” (1990), un disco en el cual Teenage Fanclub colaboraron por primera vez con el productor Don Fleming. Temas como “So far gone” o el homónimo del album ejemplificaban su gran talento melódico, que sería magistralmente plasmado en venideros vinilos.

“The King” (1991) sería su siguiente album, uno de los menos interesantes y más curiosos de su trayectoria, que intentaba poner punto y final su relación con Matador, sello que publicaba sus trabajos en los Estados Unidos.
El vinilo contenía versiones de Pink Floyd y ¡¡Madonna!! (Like a Virgin), y algunos atisbos de su gran obra, “Bandwagonesque” (1991), que en el país norteamericano sería editada por Geffen.

Este Lp, una de las grandes joyas del power pop en su historia, con canciones como “Alcoholiday, “The Concept”, “What you do to me?” o “Metal Baby”, fue aclamado por la crítica mundial y parecía que los escoceses, con su magisterio en las melodías y armonías, iban a convertirse en la nueva sensación del pop. No fue así, y sus gozosas composiciones serían coto privado del circuito alternativo.

Tras este elogiado disco, los Fannies volverían al formato Lp con “Thirteen” (1993), disco con título de canción de Big Star producido a medias con Andy McPherson. El album fue menospreciado en su día, siendo en realidad un fantástico trabajo, con un sonido más áspero y umbrío que el anterior, pero continuado en su imponente talento para la melodía.

En sus surcos hallamos excepcionales cortes, como “Hang on”, con una abrasiva intro deudora del “20th Century Boy” de T. Rex (del que versionaron “Life’s a gas”), que se transforma posteriormente en un cálido ejercicio melódico típico de la escritura de Love, “Escher”, uno de los mejores trabajos de McGinley en toda la carrera de TFC o “Gene Clark”, homenaje al componente de los Byrds con sonoridad a lo Neil Young & Crazy Horse.
Un enorme disco, uno de los más infravalorados de la década de los 90, que se revalorizará en su justa medida.

Las baquetas volvieron a cambiar de dueño para grabar “Grand Prix” (1995). Paul Quinn, antiguo miembro de los Soup Dragons, tocó la batería en un Lp mucho más refulgente y límpido que sus anteriores propuestas. Byrds, Beatles y Big Star fusionados en el talento compositivo del terceto fundamental de TFC.

Co-producido por David Bianco, este meritorio Lp (a pesar de algunas piezas mediocres de McGinley), que aunaba melodía cristalina y fuerza guitarrera, contenía joyas como “Sparky’s Dream”, “Mellow Doubt”, “Going Places” o “Neil Jung”, que debían situar a Teenage Fanclub entre los grandes nombres de la música poprock de la época, pero sus ventas no consiguieron salir de círculos reducidos (su invariable e injusto destino comercial), provocando su marcha de Geffen y su fichaje por Sony.

Las pautas sonoras de “Grand Prix” se repitieron en el magnífico “Songs from Northern Britain” (1997), aún más translúcido y sublime que su trabajo anterior, con gloriosas armonías a tres voces e intachables melodías a lo largo de todo el recorrido.

Una delicia power-popera con sus referencias de siempre: Byrds, Beatles, Big Star, Neil Young… “Ain’t that enough”, “I don’t want control of you”, “Take the long way round” o la youngeriana “Mount Everest” ya son clásicos de la banda en un disco imprescindible.

En el año 2000, TFC retornaron a las tiendas de discos con “Howdy!” (2000), un disfrutable album, aunque inferior a “Songs from Northern Britain”, producido por ellos mismos y acrecentado con la presencia en los teclados de Finlay McDonald.

El single de presentación fue el estupendo “I need direction”, una placentera pieza de Gerry Love que mixtura a los Turtles y Byrds.
Junto a “I need direction”, el album, con claras reminiscencias del pop 60’s, muestra a un inspirado McGinley en “I can’t find my way home” o “My uptight life” y al sensacional Blake, menos brillante de lo habitual pero siempre iluminado en su erudición melódica, con gemas como “Accidental Life” o “Straight & Narrow”. El cuasi infalible y sensible Love nos regala, además del single, jubilosos cortes como “Near you” o el sunshine pop de “The town and the city”.
Tras la colaboración con Jad Fair (previamente habían grabado con Frank Black de los Pixies) en “Words of wisdom and hope” (2002), Teenage Fanclub publicarían su último trabajo, “Four Thousand Seven Hundred And Sixty Six Seconds: A Shortcut To Teenage Fanclub” (2003), un idóneo recopilatorio de sus mejores temas, más tres composiciones nuevas, para iniciarse en la música de una de las mejores bandas de los últimos tiempos.

En el año 2004 se publicó un disco homenaje titulado “What a concept!: A tribute to Teenage Fanclub” (2004), con gente como Redd Kross, The Mockers o Gigolo Aunts haciendo versiones de sus temas.

Teenage Fanclub retornaron con “Man-Made” (2005), álbum que fue presentado con el single “Fallen Leaves”. Otros cortes del disco son “It’s all in my mind”, “Cells”, “Save”, “Only with you”, “Flowing” o “Born under a good sign”.

“Shadows” (2010), con el single “Baby Lee”, es su nuevo disco en estudio.

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