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Posts Tagged ‘POWER POP’

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Iniciados en el country-rock alternativo, el grupo Wilco, liderado por Jeff Tweedy, va mucho más allá de esa etiqueta, abrazando una diversidad de estilos poco común, desde el rock alternativo hasta el folk-rock, pasando por la vanguardia, el power pop, la psicodelia o la experimentación, con rastros de Neil Young, Beatles, Big Star, Byrds, Bob Dylan, The Band, Rolling Stones, Brian Wilson, Tom Petty o Gram Parsons.

Tras romperse la banda Uncle Tupelo, el cantante, guitarrista y compositor Tweedy formaría Wilco en 1994 con sus compañeros de banda, el bajista John Stirrat, el batería Ken Coomer y el multiinstrumentista Max Johnston, quien interpreta tanto el banjo o la guitarra como el fiddle, el dobro o la mandolina.
Al cuarteto se le uniría el guitarrista Jay Bennett para grabar su Lp debut, “A. M.” (1995), un disco co-producido por Brian Paulson que perpetuaba las características de Uncle Tupelo, es decir, temas blues-rock y country-rock a lo Byrds, Dylan, The Band, Stones o Neil Young, como “I must be high”, “Passenger Side” o “Casino Queen”.

Después de este primer disco el grupo sorprendería con “Being There” (1996), un álbum doble que los alejaba de formulismos y estilos, adoptando en cada tema texturas heterogéneas con una querencia por la experimentación en base a un apreciable talento melódico, mayor cuidado en la producción y una admirable erudición de la música popular previa, con trazas rock, country, psicodélicas, folk y pop en cortes tan diversos como “Misunderstood”, “Far, far away”, “Sunken Treasure”, “I got you (at the end of the century)”, “Someone else’s song” o “Outta Mind (Outta Sigh)”, canción que podría ir firmada por los mismísimos Beach Boys. Tras este trabajo Max Johnston dejaría Wilco para ser reemplazado por Bob Egan (ex Freakwater).
En 1998 el grupo colaboraría con Billy Bragg para recuperar viejos temas del pionero del folk Woody Guthrie en el Lp “Mermaid Avenue” (1998), disco que sería continuado años después con “Mermaid Avenue Vol. 2” (2000).

En 1999 la evolución de Wilco prosiguió con “Summerteeth” (1999), un magistral disco, uno de sus mejores obras, en donde se encontraban fuertemente influenciados por los Beatles y los Beach Boys, deparando un álbum repleto de refulgentes melodías power pop, luminosidad y variedad rítmica, con temas como “I’m always in love”, “She’s a jar” o “Nothing’severgonnastandinginmyway”, una auténtica gema de sencillo y maravilloso pop a lo Fab Four.
A pesar de la gran calidad del álbum, éste no consiguió vender en demasía, hecho que a su sello discográfico, Warner, no terminaba de agradarle del todo y más cuando presentaron su siguiente trabajo, “Yankee Hotel Foxtrot” (2002), un álbum en el cual aparecía el nuevo batería Glenn Kotche, quien sustituyó a Coomer.

A la Warner la experimentación de este album no le pareció suficiente comercial y tras varias tensiones, Jeff Tweedy decidió dejar la compañía discográfica para no sacrificar su visión artística en pos de intentar entrar en el mainstream y compró las grabaciones para publicarlas en un nuevo sello y darlas a conocer vía Internet.
Por esa época Bennett abandonaría el grupo, incorporándose Leroy Bach.

“Yankee Hotel Foxtrot” aparecería en Nonesuch Records con mezclas de Jim O’Rourke. En el álbum se apreciaba el gusto creciente por la experimentación de Tweedy, convertido casi en el nuevo Brian Wilson del rock alternativo, envolviendo sus melodías con arreglos arriesgados, sonidos muy atmosféricos y una perspectiva cada vez más personal.
Entre los mejores temas de un disco recibido con entusiasmo por la crítica americana se encuentran la magnífica “Kamera”, “I’m the man who loves you”, “Heavy metal drummer” o “War on war”.
En el año 2002 también Wilco grabarían la banda sonora de “Chelsea Walls” (2002), un film dirigido por Ethan Hawke.
Dos años más tarde editarían el disco “A ghost is born” (2004) y con posterioridad “Sky Blue Sky” (2007), álbum que contiene el single “White Light”.
“Wilco” (2009) es su último trabajo en estudio.

El 24 de mayo del año 2009 falleció Jay Bennett a los 45 años de edad.

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Herederos del jangle iniciado por los influyentes Byrds, del power-pop de Big Star o Badfinger o del country-rock de Gene Clark o Gram Parsons, el grupo Velvet Crush lleva grabando Lps muy recomendables desde principios de los años 90 que satisfarán a aquellos y aquellas que disfruten con grabaciones de Teenage Fanclub y sobre todo, Matthew Sweet, uno de los máximos mentores del sonido de esta melódica banda americana.

Velvet Crush se forman a finales de los años 80 en Rhode Island, Providence, siendo el núcleo de la banda el cantante y bajista Paul Chastain y el batería Ric Menck, dos veteranos de la escena musical de Illinois cuyos sonidos recalcaban su artesanía en melodías y su buen trabajo en las armonías vocales.

Con nombres como The Springfields o Choo Choo Train, Chastain y Menck hicieron sus primeras grabaciones en el sello Picture Book, propiedad del pelirrojo batería. En el sello también grabó un grupo denominado White Sisters, cuyo guitarrista era Jeffrey Borchardt, quien se incorporó al proyecto de Menck y Chastain a la par que continuaba con los Honeybunch con el nombre de Jeffrey Underhill.
“In the presence of greatness” (1991) fue su debut en Lp, un estupendo álbum de pop de guitarras producido por Matthew Sweet, amigo íntimo de Menck (colaborador habitual en los discos de Sweet) que grabó los temas en una mesa de ocho pistas, que gracias a recibir alabanzas por la prensa musical británica les supuso su fichaje por Creation.

En Creation publicaron su mejor trabajo con título dedicado a Brian Wilson, “Teenage symphonies to God” (1994), un flamante y variado álbum producido por Mitch Easter (“Let’s Active”) y mezclado por Scott Litt con instantáneas piezas power-pop y jangle-pop interpretadas con voces tersas, ritmos enérgicos, terminantes riffs de guitarra y bruñidos arreglos, y gemas melódicas humedecidas en retazos country-rock, como la versión del tema de Gene Clark “Why not your baby”. La excelente “Hold me up”, “My blank pages”, “Faster days” o “Weird Summer” son auténticos clásicos dentro de su estimable repertorio.
Lamentablemente este gran Lp no consiguió repercusión más allá de los sibaritas amantes del power-pop y el grupo no alcanzó la popularidad deseable, hecho que provocó su salida de Creation.

En 1996 Ric publicó su disco en solitario “The ballad of Ric Menck” (1996), un gratificante Lp de indie pop en donde recuperaba canciones de su etapa con los Springfields.
El álbum también contenía también varias versiones, entre ellas una de los Hollies, el tema “Clown” aparecido en el disco “For certain because”, y otra de los Pastels, “Million Tears”. También interpretaba un tema de Matthew Sweet, “Are you gonna be alrigh?”.
“Hey Wimpus: The Early Recordings” (1998), acreditado a Paul Chastain & Ric Menck, mostraba la calidad compositiva de sus grabaciones antes de convertirse en Velvet Crush.

El mismo año y en el sello Action Musik publicaron “Heavy Changes” (1998), el tercer disco de la banda de nuevo producida por Easter. “Heavy Changes” mostraba un mayor énfasis en las guitarras y en los ritmos sin perder la maestría en armonías y melodías en temas como “Think it over”, “Play for keeps” o “Standing Still”.
Al año siguiente Velvet Crush, ahora como dúo, volvió a contar con la colaboración de Matthew Sweet para producirles “Free Expresión” (1999), un disco en el cual Matthew también ayudaba en la composición de varios temas, conformando una nueva colección de canciones de gran categoría pop, con tempos diversos y pasajes eléctricos y acústicos. “Goin’ to my head”, “Between the lines”, “Gentle Breeze”, “Worst enemy” o “Shine on me” son algunos de sus mejores cortes.

“Rock Concert” (2000) fue un disco en vivo que contó con la presencia en el escenario de Tommy Keene y con la interpretación del tema de los 20/20 “Remember the lighting”, canción que sería incluida en su recopilatorio de singles “A Single Odessey” (2001), en el cual además de sus temas propios incluían covers de Gene Clark (“Elevator Operador”), Byrds (“Mr. Spaceman” de Roger McGuinn y “One hundred years from now” de Gram Parsons), The Modern Lovers (“She cracked”) y Teenage Fanclub (“Everything flows”).

Otro recopilatorio, titulado “Timeless melodies” (2001), aparecería en Japón en noviembre del mismo año que el anterior, publicado en el mes de agosto: Un año más tarde apareció de nuevo otra compilación, “Melody Freaks” (2002).
“Soft Sounds” (2002) sería su nueva entrega en estudio después de tantas recopilaciones. El disco, con colaboración de Matthew Sweet en armonías y teclados, mostraba una evolución de su sonido, como así expresa su título, hacia posturas más tranquilas e íntimas, con magníficas canciones de gradación relajada, más reflexiva, madura y melancólica, como “Staying found”, “Don’t take me down” o “She goes on”.

Entre las versiones hallamos revisiones de Scott Walker (“Duchess”), Fleetwood Mac (“Save me a place”) y Box Tops (“Rollin’ in my sleep”).
“Stereo Blues” (2004) los retomó con un sonido más guitarrero.

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En este más que mediocre período para el rock, es lamentable ver como bandas de talento desaparecen ante la nula perspectiva comercial de sus grandes trabajos discográficos. Una de ellas fue Urge Overkill.
Ni el esfuerzo del bueno de Quentin Tarantino, utilizando un cover de Neil Diamond en “Pulp Fiction”, ni su atractiva apariencia de rock star de glamourosa estética, ni la grabación de dos Lps sensacionales, desplegando piezas de rock alternativo, hard rock y power pop, con huellas sónicas de Cheap Trick, Rolling Stones, Thin Lizzy, Raspberries, AC/DC o T. Rex, pudieron preservar la trayectoria de esta meritoria banda de Chicago.

Urge Overkill se crea a mediados de los años 80, constituido en su primera formación por el cantante, guitarrista y teclista Nash Kato (de nombre real Nathan Katruud, también llamado National Kato), el vocalista, guitarra y bajista Eddie “King” Roeser, y el batería Pat Byrne.
El nombre del grupo lo toman del texto de la canción de Parliament “Funkentelechy”.
Influidos por el noise-rock de su ciudad natal, Urge Overkill dan inicio a su carrera discográfica con el EP “Strange, I…” (1986), un trabajo publicado en Ruthless que estaba producido por el íntimo amigo de Kato, Steve Albini. Ambos habían sido compañeros de habitación en su período estudiantil.

Sin mucho éxito comercial, el grupo era bien recibido por sus actuaciones en vivo por los locales de Chicago. Cambian de batería, sustituyendo Kris Bataille a Byrne y consiguen firmar con el sello Touch & Go Records. En esta compañía independiente graban su primer Lp “Jesús Urge Superstar” (1989), un disco poco destacado en el cual prosiguen con esta primeriza etapa de noise rock y punk-rock.
Con Jack “The Jaguar” Watt en las baquetas y la producción de Butch Wig, Urge Overkill publican “Americruiser” (1990), otro Lp menor en el cual van progresando en el pulimiento de sus composiciones, alejándose del genérico punk-rock a pautas más rockeras y estilosas.

La incorporación del batería Blackie Onassis (de nombre real Johnny Rowan) sería decisiva. Con su llegada el grupo adopta una estética llamativa, lustren de manera extrema su vestimenta e intentan aparentar hábitos y comportamientos de estrella.

Publican en Touch & Go un notable álbum autoproducido, “The Supersonic Storybook” (1991), un disco más powerpopero que los muestra con un sonido más lijado sin perder la energía, actitud de rock star y composiciones más competentes que amalgamaban penetrantes riffs rockeros y conseguidas melodías pop con resonancias de los Stones, AC/DC, Raspberries, Neil Young y sobre todo, Cheap Trick, en brillantes piezas como la fantástica “The Candidate”, su primer single.

Girar con Nirvana les supuso también un impulso popular, lo que unido a las excelentes críticas recibidas por su disco, predisponía a la banda a su ansiado estrellato.
Tras “The Supersonic Storybook”, Urge Overkill graban con Kramer (Mark Kramer) como co-productor una de sus obras cumbre, el EP “Stull” (1992). En el disco aparece una versión de un tema de Neil Diamond, “Girl, you’ll be a woman soon”. Urge Overkill se convierte en uno de los grupos favoritos de un joven llamado Quentin Tarantino, quien cuando se convierta en director de cine, empleará este tema en su película “Pulp Fiction”.
Surgidos en la escena independiente pero con anhelos de grandeza, Urge Overkill abandonan Touch & Go ante las críticas de sus antiguos compañeros indies, en especial Steve Albini, quien comienza a desprestigiarlos tachándolos de artificiosos, petulantes y pomposos.

Ellos mientras tanto firman con Geffen y enfatizan su estética glamourosa. Lucen extravagantes ropajes, se pasean con lujosos descapotables, beben martinis y champán. Todo ello en claro contraste con el sonido grunge y la imagen desarrapada de los grandes grupos del estilo. Ellos se declaran como rock stars y tienen claro que la imagen es importante. Muchos comienzan a definir su proyecto como “estilo sin sustancia”.
Seguramente ellos no hayan escuchado “Saturation” (1993), magistral disco producido por los Butcher Bros. con gloriosos cortes como “Bottle of Fur”, “Tequila Sundae”, “Sister Havana” o “Back on me”, en donde se aunan en excelentes composiciones potencia, melodía, clase y sagaces textos.

Después de esta obra maestra, uno de los mejores y más disfrutables discos de rock de los años 90, Urge Overkill saboreó el mainstream con la citada recuperación de “Girl, you’ll be a woman soon” por parte de Tarantino en 1995, tema que sonó profusamente en las radios y listas de éxitos de todo el mundo.
Tras este sorprendente ascenso a la popularidad el grupo grabó de nuevo con los Butcher Bros. el plausible disco “Exit the Dragon” (1995), el trabajo que tendría que encumbrarlos a lo más alto. A pesar de que su calidad compositiva está a la altura de “Saturation”, gracias a cortes como “Need some air”, “Somebody else’s body”, “The Mistake”, “Last night/Tomorrow” o “View of the rain”, el Lp no fue recibido con el entusiasmo deseado y la promoción de la compañía resultó insuficiente.

Problemas con drogas, Blackie fue detenido por posesión de heroína, y el enfrentamiento creciente entre Nash Kato y King Roeser condujo a la marcha del guitarrista líder del grupo, quien sería sustituido por Nils St. Cyr.
Kato, Onassis y Cyr no renovaron con Geffen y consiguieron firmar con el sello 550 Music, pero esta compañía no aceptó las grabaciones del terceto y rompió el contrato sin publicar el disco.

Desconcertados por esta situación, el grupo terminó desapareciendo en 1997. Tras un largo período de incertidumbre, Nash Kato reaparecería con “Debutante” (2000), un disco con retazos de Urge Overkill pero sin la excitación que producen sus dos últimos Lps.
Eddie formaría el grupo Electric Airlines con su hermano John Roeser.

A finales del año 2003 y para satisfacción de los seguidores del grupo, Nash Kato y King Roeser, sin Blackie Onassis, volvieron a reunirse como Urge Overkill para girar de nuevo durante todo el año 2004. En el año 2011 editaron un nuevo disco en estudio, “Rock&Roll Submarine”.

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Cantante power-pop con influencias de Big Star, los Beatles de “Revolver”, los Byrds o los Flamin’ Groovies (a quienes versionó sus conocidos temas “Shake Some Action” o “Teenage Head”). Tras pasar en los años 70 por los grupos Blue Steel, The Rage, The Razz y Pieces, Tommy Keene principió su carrera en solitario en los años 80 con el disco grande “Strange Alliance” (1982), un LP editado en Avenue Records.

Más tarde y con mayor proyección al grabar con Geffen aparecerían sus discos más conocidos, como “Songs from the Film” (1986), su trabajo más importante, producido por Geoff Emerick, con versión del “Kill Your Songs” de Lou Reed, temas propios como su mini-clásico “Places That Are Gone”, o “Based on Happy Times” (1989), LP en donde sonaban la guitarra y mandolina de Peter Buck y una adaptación del “Our Car Club” de los Beach Boys.

Después de este último disco, Tommy editaría un recopilatorio titulado “The Real Underground” (1993), disco en el cual se podían escuchar versiones de Alex Chilton (“Hey, Little Child”) o de los Who (con el “Tattoo” de “Sell Out”).

Siete años desde “Based on Happy Times”, Keene retornaría al estudio para grabar “Ten Years After” (1996), un disco de notable artesanía power-pop a lo Matthew Sweet, plausible por su falta de pretensiones en su capaz construcción de canciones melódicas, que fue continuado por “Isolation Party” (1998), LP con versión del tema de Mission of Burma “Einstein’s Day”.

Su último disco es “The Merry-Go-Round Broke Down” (2005), en donde se muestra más ambicioso en su escritura, deparando incluso un tema, “The Final Hour”, con una duración de más de dieciseis minutos.
Keene, rindiendo pleitesía a estos maestros del pop, aparece en el tributo a los Hollies versionando su “Carrie-Anne” en el disco “Sing Hollies in Reverse”.

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Banda de culto escocesa de power pop y pop-rock alternativo, de luminosa ejecución en base a sus ascendencias sonoras que reciclan a los Byrds, los Beatles, Beach Boys, Neil Young, Badfinger o Big Star, con inclinaciones primerizas al noise-pop de Sonic Youth.

Brillantes melodías y refulgentes armonías, en ocasiones crepitantes guitarras, y líricas sin pretensiones petulantes, de expresión sentimental y sarcástica.

Los orígenes del grupo de Belshill, Glasgow, se aposentan en el encuentro entre el cantante y guitarrista, ex Pretty Flowers, Norman Blake (nacido el 20 de octubre de 1965), el guitarrista y vocalista Raymond McGingley (nacido el 3 de enero de 1964) y el cantante y bajista Gerard Love (nacido el 31 de agosto de 1967), tres componentes de una banda denominada The Boy Hairdressers. Su única composición publicadada bajo este nombre sería el single “Golden Shower”.
Tras esta breve aventura, sus caminos se separaron y Blake se unió a los BMX Bandits de Duglas T. Stewart, conjunto pop que incluía al batería Frances McDonald (nacido el 21 de noviembre de 1970).

Blake y McDonald dejarían a los BMX Bandits para formar en 1989 un nuevo grupo que en principio se iba a llamar Teenage Fanny, pero que finalmente se llamó Teenage Fanclub.

Junto a Blake y McDonald se encontraban los ex Boy Hairdressers McGinley y Love. Tras firmar con el sello Creation grabaron su Lp debut, el laudable “A Catholic Education” (1990), un gran disco pop de gimientes guitarras, deudor de Neil Young, Dinosaur Jr., Big Star o The Beatles.

Aunque la constante del grupo a nivel compositivo ha sido la democratización autoral, repartiendo las tareas de escritura entre Norman Blake, Gerard Love y Ray McGinley (con interpretación vocal de cada uno en sus respectivas piezas), en este primer disco grande, fue Norman Blake el que proporcionó mayor cantidad de temas, entre ellos, el excelente sencillo “Everything flows”. En el single también aparecía una versión de Neil Young, “Don’t cry no tears”.
En esta primera etapa, la banda sufrió su primera modificación, ya que en pleno proceso de grabación, el batería McDonald abandonó el grupo, siendo reemplazado por Brendan O’Hare (nacido el 16 de enero de 1970).

En 1990 también publicaron el EP “God knows It’s true” (1990), un disco en el cual Teenage Fanclub colaboraron por primera vez con el productor Don Fleming. Temas como “So far gone” o el homónimo del album ejemplificaban su gran talento melódico, que sería magistralmente plasmado en venideros vinilos.

“The King” (1991) sería su siguiente album, uno de los menos interesantes y más curiosos de su trayectoria, que intentaba poner punto y final su relación con Matador, sello que publicaba sus trabajos en los Estados Unidos.
El vinilo contenía versiones de Pink Floyd y ¡¡Madonna!! (Like a Virgin), y algunos atisbos de su gran obra, “Bandwagonesque” (1991), que en el país norteamericano sería editada por Geffen.

Este Lp, una de las grandes joyas del power pop en su historia, con canciones como “Alcoholiday, “The Concept”, “What you do to me?” o “Metal Baby”, fue aclamado por la crítica mundial y parecía que los escoceses, con su magisterio en las melodías y armonías, iban a convertirse en la nueva sensación del pop. No fue así, y sus gozosas composiciones serían coto privado del circuito alternativo.

Tras este elogiado disco, los Fannies volverían al formato Lp con “Thirteen” (1993), disco con título de canción de Big Star producido a medias con Andy McPherson. El album fue menospreciado en su día, siendo en realidad un fantástico trabajo, con un sonido más áspero y umbrío que el anterior, pero continuado en su imponente talento para la melodía.

En sus surcos hallamos excepcionales cortes, como “Hang on”, con una abrasiva intro deudora del “20th Century Boy” de T. Rex (del que versionaron “Life’s a gas”), que se transforma posteriormente en un cálido ejercicio melódico típico de la escritura de Love, “Escher”, uno de los mejores trabajos de McGinley en toda la carrera de TFC o “Gene Clark”, homenaje al componente de los Byrds con sonoridad a lo Neil Young & Crazy Horse.
Un enorme disco, uno de los más infravalorados de la década de los 90, que se revalorizará en su justa medida.

Las baquetas volvieron a cambiar de dueño para grabar “Grand Prix” (1995). Paul Quinn, antiguo miembro de los Soup Dragons, tocó la batería en un Lp mucho más refulgente y límpido que sus anteriores propuestas. Byrds, Beatles y Big Star fusionados en el talento compositivo del terceto fundamental de TFC.

Co-producido por David Bianco, este meritorio Lp (a pesar de algunas piezas mediocres de McGinley), que aunaba melodía cristalina y fuerza guitarrera, contenía joyas como “Sparky’s Dream”, “Mellow Doubt”, “Going Places” o “Neil Jung”, que debían situar a Teenage Fanclub entre los grandes nombres de la música poprock de la época, pero sus ventas no consiguieron salir de círculos reducidos (su invariable e injusto destino comercial), provocando su marcha de Geffen y su fichaje por Sony.

Las pautas sonoras de “Grand Prix” se repitieron en el magnífico “Songs from Northern Britain” (1997), aún más translúcido y sublime que su trabajo anterior, con gloriosas armonías a tres voces e intachables melodías a lo largo de todo el recorrido.

Una delicia power-popera con sus referencias de siempre: Byrds, Beatles, Big Star, Neil Young… “Ain’t that enough”, “I don’t want control of you”, “Take the long way round” o la youngeriana “Mount Everest” ya son clásicos de la banda en un disco imprescindible.

En el año 2000, TFC retornaron a las tiendas de discos con “Howdy!” (2000), un disfrutable album, aunque inferior a “Songs from Northern Britain”, producido por ellos mismos y acrecentado con la presencia en los teclados de Finlay McDonald.

El single de presentación fue el estupendo “I need direction”, una placentera pieza de Gerry Love que mixtura a los Turtles y Byrds.
Junto a “I need direction”, el album, con claras reminiscencias del pop 60’s, muestra a un inspirado McGinley en “I can’t find my way home” o “My uptight life” y al sensacional Blake, menos brillante de lo habitual pero siempre iluminado en su erudición melódica, con gemas como “Accidental Life” o “Straight & Narrow”. El cuasi infalible y sensible Love nos regala, además del single, jubilosos cortes como “Near you” o el sunshine pop de “The town and the city”.
Tras la colaboración con Jad Fair (previamente habían grabado con Frank Black de los Pixies) en “Words of wisdom and hope” (2002), Teenage Fanclub publicarían su último trabajo, “Four Thousand Seven Hundred And Sixty Six Seconds: A Shortcut To Teenage Fanclub” (2003), un idóneo recopilatorio de sus mejores temas, más tres composiciones nuevas, para iniciarse en la música de una de las mejores bandas de los últimos tiempos.

En el año 2004 se publicó un disco homenaje titulado “What a concept!: A tribute to Teenage Fanclub” (2004), con gente como Redd Kross, The Mockers o Gigolo Aunts haciendo versiones de sus temas.

Teenage Fanclub retornaron con “Man-Made” (2005), álbum que fue presentado con el single “Fallen Leaves”. Otros cortes del disco son “It’s all in my mind”, “Cells”, “Save”, “Only with you”, “Flowing” o “Born under a good sign”.

“Shadows” (2010), con el single “Baby Lee”, es su nuevo disco en estudio.

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Tan influenciados por el glam-rock de T. Rex o el power-hard-pop de Cheap Trick como por el punk de los Buzzcocks, las melodías de los Beatles, la actitud de los Stones, la fibrosidad de los Who o la psicodelia 60’s, Supergrass fue una de las mejores y más reconfortables bandas aparecidas en el Reino Unido en los años 90.
Composiciones de arrojo rock con melodía pop y hálitos lisergicos, estructuras nada lineales, musculados ritmos e interpretaciones ampulosas pero honestas son algunas de sus singularidades.

Supergrass se crearon en la ciudad inglesa de Oxford en 1993, cuando tres estudiantes adolescentes del Wheatley Park Comprehensive, el cantante y guitarrista Gaz Coombes, el bajista Mickey Quinn y el batería Danny Goffey se reunieron para formar una banda de rock.
Con anterioridad a la formación de Supergrass Coombes y Goffey habían creado un grupo llamado The Jennifers. Este combo logró un contrato discográfico con Nude Records, en donde llegaron a grabar un single.
Su encuentro con Quinn les llevó a fundar el definitivo trío Supergrass, que en principio se hacía llamar Theodore Supergrass.

La banda fichó en 1994 por el sello independiente Backbeat y publicó el sencillo “Caught by the fuzz”, que comenzó a llamar la atención por la efervescencia melódica y exuberancia rítmica de la banda, que parecía aunar a los Buzzcocks y T. Rex con los Who.
Esta canción les valió el salto a Parlophone, en donde también aparecerían “Mansize Rooster”, “Lenny” y “Alright”, temas encontrados en su Lp debut, el magnífico “I should Coco” (1995), un enérgico álbum producido por Sam Williams, futuro miembro de Animalhouse, en donde se referenciaban estampas sónicas de punk-pop, power-pop, glam-rock y psicodelia con influencia de los Who, Beatles, T. Rex, Madness, Cheap Trick, Stones o Buzzcocks.

Las actuaciones en vivo y el buen recibimiento comercial convirtieron a Supergrass en uno de los grupos más conocidos del Reino Unido, con mucho más talento que otros grupos de mayor promoción en la pestilente mass media.

“In it for the money” (1997), una sobresaliente colección de canciones que parodiaba el título de Frank Zappa, confirmó su valía compositiva y su espíritu jovial con excelentes cortes como “Richard III”, “Tonight”, “Going Out”, “Richard III” o “Sun hits the sky” demostrando que podían mejorar incluso la disposición en estructuras y mayor variedad de tejidos sónicos, con bastante hincapié en efluvios lisérgicos en base a sus conocidas referencias y su laudable pujanza como intérpretes.

Dos años después apareció “Supergrass” (1999), un disco presentado por el sensacional tema “Pumping on your stereo”, como una fusión entre los Stones y T. Rex.

El álbum fue peor recibido por la adocenada crítica de la época pero en realidad se trata de otro gran álbum en donde se explota de manera opulenta y satisfactoria de manera más madura el alborozo inherente a su música, rememorando algunos de los mejores pasajes estilísticos de la historia del rock británico con canciones como la citada “Pumping on your stereo”, “What went wrong in your head”, “Eon”, “Mary”, “Born again”, “Moving” o “Your love”.
“Life in other planets” (2002) fue la continuación de “Supergrass”, otro fresco muestrario de un talento cuasi infalible que rebota de manera inquieta en sus concomitancias sónicas. “Grace”, “Seen the light” o “Rush hour soul” son algunos de sus mejores momentos.
Después de este disco el teclista Robert Coombes, hermano de Gaz, quien ya aparecía en sus apariciones en vivo, se incluyó como miembro oficial de la banda.
Con el motivo del décimo aniversario del grupo, los Supergrass editaron un recopilatorio con el nombre de “Best of 1994-2004” (2004).

El 15 de agosto del año 2005 apareció “Road to rouen” (2005), un disco presentado una semana antes por el single “St. Petersburg”.
Tres años después publicaron “Diamond Hoo Ha” (2008).

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Los galeses Super Furry Animals se convirtieron a mediados de los 90 en uno de los grupos referencia de la música alternativa británica, principalmente por su heterogénea y abierta confluencia sónica, lo que enriquecía en texturas sus valiosos discos.

Tanto poseen influencias de los genios de la melodía 60’s como Beatles, Beach Boys o Kinks, recogiendo también pautas lisérgicas del final del período, intrincados y exuberantes arreglos vocales e instrumentales, enfoque arty de la composición, y un combinado de sonidos pegadizos, debido a su sentido melódico de la escritura, que amalgaman punk-pop, power pop, psicodelia, art-rock, glam-rock, pop orquestal o algún que otro elemento electrónico puntual, con influencias de los citados Beatles, Kinks o Beach Boys (a los que eligieron en su disco de influencias su tema “Feel Flows”) más otros tan eclécticos como su música, entre otros T. Rex, Bowie, Beach Boys, la E.L.O. (eligieron en el mentado disco “Telephone Line”), Andrew L. Oldham, Serge Gainsbourg o Pink Floyd.

El grupo está conformado por el cantante y guitarrista Gruff Rhys (ex componente de Emily y Ffa Coffi Pawb), el guitarra y vocalista Huw Bunford, al que llaman Bunf, el bajista Guto Pryce, el batería Dafydd Ieuan y el teclista Cian Ciaran.

A comienzos de los años 90 y en Cardiff el quinteto, producidos por Gorwell Owen y cantando en sus orígenes exclusivamente en galés, comenzó a ganarse a la audiencia local al actuar en vivo y grabar varios EPs independientes en Ankst Records, entre ellos el de bonito y corto nombre “Llanfairpwllgwyngyllgogerychwyndrobwl” (1995), vamos, para recitarlo de memoria antes de irse a la cama, y “Moog Droog” (1995), éste más asequible.
Como cantando en galés no podían comerse demasiadas roscas a no ser en su lugar natal Gruff y sus chicos decidieron cantar en inglés para así abarcar un espectro de público más amplio. Y todo mucho más cuando fueron tentados por Creation. No, que la gente pervierte sus orígenes por un plato de lentejas. Pero bueno, este cambio fue mucho mejor para todos ya que comenzaron a grabar discos bastante interesantes.

El primer disco es una maravilla, con delicias psicodélicas, melodías, armonías, arreglos suntuosos, fuerza y complejas y sofisticadas disposiciones sonoras. “Fuzzy Logic” (1996).
Con producción de Gorwell Owen y temas tan conocidos como “God! Show me the magic”, punk pop enérgico con gotas de glam-rock bolaniano y estribillo pegadizo, “Something 4 the weekend”, tema intenso de lúcidas variantes melódicas, “If you don’t want me to destroy you”, pop de guitarras con influjos de Ray Davies, o “Hometown unicorn”, pieza psicodélica que mezcla a Jeff Lynne con los Beatles.
El disco fue recibido con júbilo por la crítica británica y la verdad es que no era para menos.

El segundo LP no se hizo esperar. Al año siguiente de su debut apareció “Radiator” (1997). Retienen su querencia por composiciones de contagiosas melodías con texturas eclécticas y escriben agradables canciones como “The international Language of Screaming” o la estupenda balada acústica “Demons”, con influencia de David Bowie.

En “Guerrilla” (1999) colaboran con los High Llamas, fanáticos éstos de Brian Wilson, en el tema “The Turning Tide”. Es un disco ecléctico, con gusto por la electrónica, aunque sometido a la busca melódica, como es norma en los Super Furry Animals, quienes incluyen un tema calypso, “Northern Lites”, o la rockera “Do or die”.

Más tarde grabaron completamente en galés “Mwng” (2000), un más que aceptable trabajo neopsicodélico, y “Rings around the world” (2001), disco con temas como “Juxtaposed with U”, con vocoder y toques soul, “It’s not the end of the world”, o “(Drawing) Rings around the world”, casi un tributo a la ELO. En la grabación aparecían como invitados Paul McCartney o John Cale, el ex Velvet Undeground que tocaba el piano.

“Phantom Power” (2003), un disco con producción de Mario Caldato, contenía temas como “Golden Retriever”, uno de sus mejores cortes, “The Piccolo Snare”, “Slow Life”, tema electro-pop, o la balada “Hello Sunshine” principada con una voz femenina y proseguida en relajadas armonías vocales a lo Beatles o Teenage Fanclub.

Su séptimo álbum es”Love Kraft” (2005), disco con temas como “Zoom!”, “Atomik Lust” o “Lazer beam”, el single que presentó el disco.

Más tarde apareció “Hey Venus!” (2007), trabajo que contiene el single “Show Your Hands”, y “Dark Days / Light Years” (2009).

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