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Los Stranglers siempre supieron, unas veces más afortunadas que otras, especialmente en su primera y fenomenal etapa, pero casi siempre con interés, acomodarse a las tendencias sonoras del momento.
Así, con influencias de la Velvet Underground, Television, los Kinks, Zappa, los Stones, los Doors o, en general, el garage-rock/proto-punk 60’s, pasaron con facilidad del pub rock al punk, la new wave o al pop de sintetizadores, en una larga carrera principiada a mediados de los años 70.
Allá, por el año 1974 y en una localidad inglesa llamada Guildford, el cantante y bajista Hugh Cornwall, el bajista y vocalista J. J. Burnell, el batería Jet Black y una de las piezas claves del grupo, el teclista Dave Greenfield, formaron un conjunto al que denominaron The Guildford Stranglers, que después de darle que te pego a los instrumentos en locales de la zona reducieron su nombre a The Stranglers cuando se decidieron a probar fortuna en Londres un año después de su creación.
Por esta primera época tocaban pub rock, música enérgica, enraizada y básica, sin pretensiones más allá del disfrute de la esencia del rock’n’roll en vivo. Después de telonear en 1976 a Patti Smith y a los Ramones, cuando éstos pisaban por primera vez un escenario británico, los Stranglers abrazaron el punk, sonidos que estallarían en las Islas al año siguiente, con la punta de lanza de los Sex Pistols o los Clash.

Aunque englobados en este primer período en el punk, los Stranglers, cimentados en el pub rock, poseían mayor talento instrumental y lírico que la mayoría de sus coetáneos, que eran bastante más inexpertos y menos imberbes que estos cuasi treintañeros.
Los Stranglers consiguieron firmar un contrato discográfico con United Artists Records y grabaron su primer single a comienzos de 1977, “Grip/London Lady” (número 44). Gracias a sus vigorosos conciertos, en los cuales a veces aparecían con camisetas con textos provocativos, insultos hacia la audiencia, bailarinas con las tetas al aire y mancebos bailando como sabían, el cuarteto logró ir ampliando su audiencia y provocando en ocasiones que cuatro feministas se airasen contra algunas de sus letras y los senos de las toplessianas danzantes. Pues mira que cosas…

Los dos temas del single aparecieron en su primer LP, “Rattus Norvegicus” (1977), un disco producido por Martin Rushent, quien había trabajado como ingeniero de sonido de T. Rex o Fleetwood Mac y más tarde produciría a una pila de conocidos nombres de la música británica, como Buzzcocks, Human League, XTC o Dr. Feelgood.
En el álbum, bastante recomendable, sonaban además canciones excelentes, de ritmos fibrosos, letras con humor y sexualidad, y un sonido con una prominente interpretación de los teclados de Greenfield, entre los Doors y, curiosamente para la época, el prog-rock de Keith Emerson, como “Hanging Around”, “Down in the sewer” o el sexual “Peaches” (número 8), uno de sus primeros grandes éxitos a pesar de resultar censurado por la BBC.

“No more heroes” (1977) fue su segundo LP, el cual incluía el famoso y sensacional tema homónimo, calcado el riff posteriormente por Elastica en su tema “Waking up”, lo que les provocó un pleito por plagio. Otro single del disco era “Something better change”, un estupendo corte velvetiano. Como cara b de este tema, y no incluido en este disco, encontrábamos “Straighten Out”, una fenomenal canción, incluso mejor que la cara a.
Los Stranglers, con detenciones puntuales y líos judiciales por posesión de drogas y demás alborotos, grabaron tras sus dos primeros trabajos del 77 “Black and white” (1978), álbum que contenía sencillos como la cuasi ska “Nice’n’ Sleazy” y la palpitante “5 Minutes”. Otro single del momento, fuera del LP, era una estupenda versión del tema de Burt Bacharach y Hal David “Walk on by”, que previamente habían interpretado, entre otros muchos y muchas, Dionne Warwick o Aretha Franklin.

Tras el directo “Live (X-Cert)” (1978) el sonido y los textos del grupo trocarían en “The Raven” (1979), adoptando posiciones mucho más pop y arty con canciones como “The Duchess”.
Otro tema del disco, menos inspirado que los anteriores, especialmente los dos primeros, era la balada de piano con diversas, tanto influencias loureedianas como jimmorrisianas, “Don’t bring Harry”.

“La Folie” (1981), con el flojo tema del mismo nombre cantado en francés, confirmaban sus propensiones a la música más experimental, dentro de pautas new wave, y la querencia por los sintetizadores y búsqueda de ambientes y conceptos, menos enfocados en las canciones.
El mejor tema del disco y uno de las grandes canciones de su carrera, es “Golden Brown” (número 2), excelente pieza de pop barroco y aire psicodélico con el clavicordio dominando la instrumentación.
También en 1981 apareció el conceptual y poco inspirado “The Men in Blak” (1981).
El recopilatorio “The Collection” (1982) regalaban otra gran composición del grupo, la bella balada “Strange Little Girl”, de atractiva disposición melódica.

“Feline” (1983), ambicioso disco publicado en Epic Records y producido por Steve Churchyard, los devolvió al estudio para grabar temas como el primer single con Epic, “European Female”, puro new wave 80’s de sintetizadores con pegadiza melodía pop.
Esta tendencia prosiguió con “Aural Sculpture” (1984), tema que contiene el single “Skin Deep”, a lo Human League, y “Dreamtime” (1986), que incluye uno de sus grandes hits, el buen y pegadizo single “Always the sun”.
Tuvo que ser con una versión de los maestros The Kinks, con el gran gran gran Ray Davies al frente, cuando la música de los Stranglers se despojara de maquinitas y volviera a revitalizarse al efectuar un cover del “All day and all of the night”, aparecida en 1987 con una primera portada con Monica Coughlan que fue censurada.
En 1988 apareció otro directo que jugaba con el título del tema, “All live and all of the night” (1988). Dos años más tarde publicaron “10” (1990), un LP que incluía, junto a temas poco memorables, una revisitación del megaclásico de los estupendos garajeros ? & The Mysterians, “96 tears”. Buen gusto en la elección del cover como single, sí, señor y buena pasta para el bueno de Rudy Martínez.
Con los años 90 Hugh Cornwall dejó el grupo para continuar su carrera en solitario que se había iniciado en 1979 con la grabación de “Nosferatu” (1979). La llegada de Paul Roberts, con quien grabaron el infumable LP “Stranglers in the night” (1993), y más cambios de formación, con la entrada de John Ellis, llevaron al grupo a la grabación de discos como “About time” (1995), “Written in red” (1997), “Coup de Grace” (1998) o “Norfolk Coast” (2004).
Dave Greenfield y J. J. Burnell había formado parte también de Purple Helmets, grupo que grabó varios discos a finales de los 80.

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La aparición de Television en los años 70 pasó sin relevancia popular en su época pero ahora su música, difícilmente encasillable dentro de la corriente punk neoyorquina, se manifiesta como una de las máximas influencias para el rock contemporáneo, en especial la hipnótica interacción guitarrera entre Richard Lloyd y el líder de la banda, Tom Verlaine, cantante, compositor y productor de la banda, la cual pasará a la historia por grabar uno de los discos clave del rock: “Marquee Moon”.

Verlaine (nacido el 13 de diciembre de 1949 en Mount Morris, Nueva Jersey) se llama en realidad Thomas Miller. Su afición literaria y su amor por el simbolismo francés (Rimbaud, Mallarmé) le llevó a adoptar artística el apellido de uno de sus autores favoritos, Paul Verlaine.
Sus padres le instruyeron dentro de la música, pero él, descubriendo a los Rolling Stones, New York Dolls o la Velvet Underground, una de sus principales influencias, decidió a comienzos de los años 70 montar un grupo de rock en compañía de su buen amigo Richard Hell (nacido como Richard Meyers el 2 de octubre de 1949), quien se ocuparía del bajo mientras que Tom tocaba la guitarra y cantaba.
Como lo del dúo no les iba mucho decidieron ampliar en Nueva York el conjunto, y, haciéndose llamar The Neon Boys, añadieron a otra guitarra, la de Richard Lloyd (nacido el 25 de octubre de 1951), y una batería, la de Billy Ficca.

Rebautizados como Television el grupo comenzaría a alcanzar popularidad en el circuito underground de la Gran Manzana, actuando en locales como el Townhouse o el mítico CBGB, en donde coincidieron con los Ramones, Blondie o con Patti Smith, quien se convertiría en la novia de Tom Verlaine, colaborando éste con la musa del punk neoyorquino en grabaciones y trabajos literarios, ya que ambos eran lectores y escritores de poesía.
Patti se casaría después, en 1980, con el ex MC5 Fred “Sonic” Smith.

Un admirador de la banda era el antiguo componente de Roxy Music, Brian Eno, quien, tras admirar sus originales composiciones rock con imprevisibles sonidos angulares que viajaban del garage-rock al jazz o al avant-gardé, les propuso grabar en Island su disco debut.
Lamentablemente a Island la música de Television les pareció poco comercial y les negaron la oportunidad de meterse en el estudio.
Tras esta negativa Richard Hell, con ganas de protagonismo más allá de parecer la sombra de Verlaine, decidió dejar a sus compañeros y grabar durante un tiempo con los Heartbreakers de Johnny Thunders.
También incómodo con estar de segundo de Thunders, llamó a Robert Quine, Ivan Julian y Marc Bell para formar Richard Hell & The Voidoids.

Mientras tanto sus antiguos colegas proseguían su rumbo, ahora con la incorporación en las cuatro cuerdas de Fred Smith (nacido el 10 de abril de 1948 en Nueva York), un tipo que estaba tocando con los Blondie de Debbie Harry que nada que ver con el Sonic de los MC5.
Con Smith al bajo Television presentarían en octubre de 1975 y en Ork Records su single debut, “Little Johnny Jewel”. Ork era el sello creado por William Terry Ork, quien actuaba como representante del cuarteto. Poco después el sello Stiff los reclamó para grabar un EP, un año antes de aparecer en Elektra el “Marquee Moon” (1977), álbum aparecido en el mes de febrero que estaba co-producido entre Verlaine y Andy Johns, hermano de Glyn Johns y antiguo ingeniero de sonido de Led Zeppelin, Mott The Hoople, Jethro Tull, Free, Ten Years After o la Bonzo Dog Band. Nada más y nada menos.
La fotografía de la portada del LP estaba realizada por Robert Mapplethorpe, un fotógrafo muy conocido en el ambiente del CBGB, que también fotografió a Patti Smith para su conocido LP “Horses”. En sus surcos, con una inusual e imaginativa comunión guitarrera y un notable calado poético en los textos, sonaban glorias como “See no evil”, “Friction”, “Venus” o “Marquee Moon” dentro de un disco repleto de joyas atemporales.

En su país el disco no vendió ni diez copias. Bueno, algunas más pero no demasiadas. Por el contrario en Gran Bretaña, y en pleno año punk, el LP, bastante distinto a los procederes frenéticos de muchos artistas británicos del estilo, sería recibido con bastante júbilo, lo mismo que con “Adventure” (1978), la continuación de “Marquee Moon”.
De nuevo en Elektra y con Verlaine, como en el anterior, como escritor de todos los temas del álbum, el grupo, ahora con la co-producción de John Jansen, ingeniero de Supertramp o Alice Cooper, presentó un LP, con piezas como “Foxhole” o “Glory”, de menor entidad, fibra y creatividad que el primero a pesar de que su escucha resulta recomendable especialmente por el tratamiento guitarrero de la pareja Verlaine/Lloyd, quien tocando se llevaban a las mil maravillas pero fuera estaban bastante distanciados, tanto que decidieron poner punto y final al grupo después del disco.

Unos años después, en el sello ROIR y en el mes de abril de 1982, apareció en su formato original solamente en casette “The Blow-Up” (1982), un directo con versiones de Bob Dylan (“Knockin’ on heaven’s door”), los Rolling Stones (“Satisfaction”) y 13th Floor Elevators (“Fire engine” titulada “The Blow-Up”), que recogía actuaciones en vivo del grupo durante la gira de 1978.

Después de la separación de Television Tom Verlaine debutaría como solista en Elektra con “Tom Verlaine” (1979). Richard Lloyd también lo intentaría el mismo año y también en Elektra con “Alchemy” (1979). Más tarde, y junto a su carrera en solitario, metería su guitarra en discos de Christ Stamey y Matthew Sweet, quien también fue acompañado en discos como “Girlfriend”, “Altered beast”, “100% fun” o “Earth” por Robert Quine.

En los años 90 viendo como muchas bandas influidas por ellos estaban copando muchas listas de ventas lo intentaron de nuevo tras una reunión que dio como fruto su tercer LP, “Television” (1992), un trabajo inferior a sus anteriores discos.
El disco no obtuvo la repercusión esperada y el grupo se deshizo de nuevo. Años más tarde volverían a juntarse para tocar puntualmente en directo.

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¡Qué grandes son Thin Lizzy y que grande es Phil Lynott! Sin duda Thin Lizzy es una de las bandas de rock más importante de los años 70 y por extensión de la historia, y Lynott uno de los mejores compositores que ha existido, con textos provenientes de una rebeldía nutrida en las calles dublinesas y de una sensibilidad poética de muestrario romántico, que le distancia mucho, y para bien, de la mayoría de sus colegas.
Autenticidad rockera, acordes contundentes, estribillos-himno, extraordinarios riffs, corpulentos ritmos, espléndido sentido melódico, notorios solos y estupendas letras conforman algunas de las particularidades de este fenomenal grupo liderado por Phil Lynott, uno de los más subestimados talentos aparecidos en este, por lo general, artificioso mundillo musical, con influencias de la Jimi Hendrix Experience, Led Zeppelin, Cream o Van Morrison.

Phil, nacido el 20 de agosto de 1949 en Dublín (Irlanda), era hijo de un brasileño negro llamado Cecil Parris y de una irlandesa blanca llamada Philomena. Cecil Parris se largaría a Brasil poco después de nacer su hijo, abandonando a su mujer y a su hijo a su suerte.
Philomena (Phyllis) se trasladaría a trabajar a Manchester, mientras que Philip fue criado en un barrio obrero de Dublín por su abuela Sarah, a quien Phyllis sufragaba monetariamente con las ganancias de un hotel que abrió en la ciudad mancuniana.
En el colegio Lynott tuvo que soportar muchas veces el desprecio por su color más oscuro y aprender a defenderse de estos vilipendios racistas. Cuando estaba en el instituto comenzó a interesarse vivamente por la música rock y en los años 60 decidió crear con su compañero estudiantil Brian Downey una banda llamada The Black Eagles. Downey se ocupaba de la batería.
Más tarde creó Kama Sutra e intimó con Gary Moore, con quien entablaría una longeva amistad, y formó parte de la banda en la que militaba, Skid Row. Posteriormente Lynott también lo intentaría con otros proyectos denominados Orphanage y Sugar Shack.

En 1969 Phil, ya con su legendario bajo Fender Precision, conoció al guitarrista Eric Bell, quien había tocado con un buen puñado de bandas, como The Bluebeats, The Deltones, Shade of Blue, The Jaguars o incluso, Them.
Con Bell formaría un power trío completado con las baquetas de su amigo Downey. El nombre de Thin Lizzy fue propuesto por Bell al acordarse del personaje de cómic Tin Lizzy.
El terceto comenzó a girar por pequeños locales interprendo versiones de Jimi Hendrix, su principal influencia en estos inicios. Tras grabar el single “The Farmer” en Parlophone y en el mes de noviembre de 1970, tras un concierto, Frank Rogers, de la Decca, les hizo una oferta para que grabaran en sus estudios. En ese concierto el grupo estaba acompañando al cantante Ditch Cassidy, a quien el gran sello seguía los pasos.

Lo primero que publicaron Thin Lizzy en Decca fue el single “Things Ain’t Working Out Down On The Farm”. Más tarde aparecería su Lp debut, “Thin Lizzy” (1971), un apreciable disco producido por Scott English, muy infravalorado y más relajado que sus Lps más conocidos en el cual lo más importante de la banda y de Lynott en particular, además del excepcional engranaje instrumental con Jimi Hendrix como principal inspiración, era que su talento compositivo arropaba a sus temas rock una impronta de sensibilidad, belleza, evocación y romanticismo poco usual, con retazos folk, blues y progresivos. Entre sus temas destacan “Clifton Grange Hotel”, “Dublin”, “Honesty is no excuse” o “Look what the wind blew in”.

Este lado poético, sensible y melódico, unido al endurecimiento de su sonido, permanecería a lo largo de toda una carrera que en principio mostraba al lírico Lynott con un estado primerizo de timidez, acusado principalmente en escena, en donde el guitarrista Eric Bell, mucho más veterano en la industria del disco, se erigía como estrella. Esto cambiaría poco después.
Después del Ep “New day” el grupo retomaría el formato álbum con “Shades of a blue orphanage” (1972), disco marcado por el apresuramiento en su composición y por el desenfocado trabajo de producción de Nick Tauber.
Rebota en los mismos concomitantes sonoros y líricos que el anterior aunque en general los temas resultan de peor calidad. A pesar de todo cualquier cosa firmada por Lynott merece la pena y “Call the police”, “Baby Face”, “Buffalo Gal” o “Brought Down” son una buena muestra de cortes aprovechables.
Al margen de estos discos en este período y con el nombre de Funky Junction, Thin Lizzy grabarían un disco con versiones de Deep Purple.
Tras “Shades of a blue orphanage” el grupo sufriría una importante transformación. Teloneando a Slade, en ese momento uno de los grupos más importantes del Reino Unido, Chas Chandler, ex miembro de los Animals y representor y productor de Slade, encoraginó a la banda diciendo que introdujeron mayor energía a sus conciertos, que incrementaran su presencia escénica.
Phil, en esos momentos ya con más confianza en sus actuaciones en directo, se despojaría de su timidez y se convertiría en el carismático frontman conocido por todos.

Como nuevo single Lynott y la banda querían sacar el tema “Black boys on the corner”, pero a su representante Ted Carroll le gustaba una versión que la banda hacía de la canción tradicional “Whisky in the jar”. A regañadientes terminaron aceptando y el single logró sacar del anonimato a la formación irlandesa, alcanzando en el Reino Unido el puesto número 6 en 1973. En Irlanda llegaría a lo más alto.
“Vagabongs of the western world” (1973) fue su tercer Lp para la Decca. Un gran disco con temas como “Mama nature said”, “The hero and the madman”, “Slow Blues” o su clásico “The Rocker”.

Tras este álbum y como la importancia de Lynott se hacía creciente en el grupo, Eric Bell decidió dejar la formación, provocando otro cambio significativo para el devenir de la banda. En principio dejaron la Decca para publicar en Mercury.
Para reemplazar a Bell y tocar en directo se unió brevemente al grupo Gary Moore, amigo de Phil. Moore se marcharía poco después. Por el grupo pasaron varios guitarristas, como Andy Gee, quien tocó con Pete Bardens (miembro de Them y Camel), y Johnny Du Can (ex Atomic Rooster) hasta la definitiva incorporación de la pareja de guitarras proporcionadas por el estadounidense Scott Gorham y el escocés Brian “Robbo” Robertson, quienes transmutaron a la banda hacia sonidos más hard-rock, que todavía no dominarían en “Night Life” (1974), un disco producido por Ron Nevison (colaborador de los Who, Led Zeppelin o Bad Company) en el que habían colado la guitarra de Gary Moore en la balada “Still in love with you”.
El álbum ofrecía un sonido aplacado, con concesiones al soul, al blues, al funk y acicalados arreglos. No es de sus trabajos más esenciales pero las composiciones de Lynott deparan en varias ocasiones ese feeling especial que él solamente posee y que lo hace bastante recomendable.

Gorham y Robertson no se sintieron demasiado satisfechos con el álbum anterior. Para resarcirse y demostrar su valía en las seis cuerdas aparecería “Fighting” (1975), Lp producido en solitario por Phil que exhibía el sonido que convertiría a Thin Lizzy en héroes del hard rock con influencias de Led Zeppelin, Cream o Hendrix, aunando un sonido rocoso de guitarras con la melodía y la sensibilidad de Lynott para crear fenomenales discos.
“Fighting”, con la preciosa “Wild one”, “Suicide”, “Ballad of a hard man” (compuesta por Gorham) o “Fighting my way back”, se abría con una espléndida versión de Bob Seger, “Rosalie”. Con Seger y la Bachman Turner Ovedrive la banda giraría por los Estados Unidos en 1975.

Thin Lizzy lograrían su apogeo con la publicación de “Jailbreak” (1976), el álbum definitivo del grupo en esta etapa.
Producido por John Alcock, quien previamente le había producido los discos a John Entwisle en solitario, el álbum es un auténtico festín de gran rock, comenzado por la espléndida canción que da título al álbum y una de las mejores de su repertorio.

Lo tiene todo. Fuerza, imaginería, emocionalidad, melodía, intensidad, poesía, rebeldía…todos sus temas resultan excelentes. Entre ellos y junto a “Jailbreak”, “Warrior”, “Romeo and the lonely girl” “Cowboy song”, “Emerald”, “Running back” o el megaclásico “The boys are back in town”, el único tema que pegó con fuerza en los Estados Unidos, son parte de un álbum inmortal.
“Johnny The Fox” (1976) apareció el mismo año de “Jailbreak” y volvió a satisfacer con sus mismas constantes. Phil sufrió hepatitis mientras estaba de gira y el grupo se refugió en el estudio para grabar este trabajo con fenomenales cortes como “Don’t believe a word” o “Borderline”.
En el álbum, producido de nuevo por Alcock, colaboraba como invitado Phil Collins aportando su experiencia en la percusión.

Después del disco Robertson sufrió un accidente en su mano tras una pelea en un pub, hecho que le impidió proseguir las actuaciones. Su reemplazo en directo sería Gary Moore, quien de nuevo se prestó ante el requerimiento de Phil.
En 1977 retornaron a los Estados Unidos para girar junto a Queen. Ese año, el del nacimiento del punk británico, publicaron “Bad Reputation” (1977), un magnífico y diverso trabajo producido nada más y nada menos que por Tony Visconti, quien supo perfilar con prolijidad el buen material que tenía en sus manos. Su mujer, la cantante Mary Hopkin, metió voces en la grabación del álbum.
“Dancing in the moonlight”, “Killer without a cause”, “Southbound”, “Downtown sundown”, “Soldier of fortune” o la propia “Bad Repution” son algunos de los momentos más destacados de este Lp.

La exitosa trayectoria de Thin Lizzy, especialmente en Gran Bretaña, se vio refrendada por el directo “Live and Dangerous” (1978), uno de los mejores discos en vivo jamás grabados que contó otra vez con la sabia producción de Visconti.
Mientras muchos rockeros de los 70 eran criticados por los nuevos jóvenes punks de finales de década, Lynott era respetado y requerido para colaboraciones. Así llegó a formar con Paul Cook y Steve Jones (miembros de Sex Pistols) un grupo paralelo llamado Greedies (denominado en principio The Greedy Bastards), con el que actuaron en diferentes ocasiones en vivo.

En 1978 también se produjo la salida de Robertson, muy afectado por el consumo de drogas y alcohol, al igual que Phil y Scott, y en conflicto permanente con los otros miembros del grupo. El solícito Gary Moore, que también estuvo involucrado en el proyecto de The Greedy Bastards, retornaría al seno de la banda.
Con Moore y de nuevo con Visconti grabarían “Black Rose: A Rock Legend” (1979), otro disfrutable trabajo de rock clásicoq ue incluye temas como “Do anything you want”, “Got to give it up” o “Waiting for the alibi”. Huey Lewis aparecía en el álbum tocando la armónica.
Tras el Lp Gary dejó el grupo y su reemplazo en principio fue Midge Ure, el miembro de Ultravox. Posteriormente llegarían Dave Flett y Snowy White (Pink Floyd), con quien grabarían “Chinatown” (1980), disco, ya sin Visconti en la producción y con el añadido de los teclados de Darren Wharton, que reincidía en su vibrante hard rock melódico. El álbum, con portada diseñada por Linda McCartney, contiene buenos temas como “Killer on the loose” o la propia “Chinatown”.

En 1980 Lynott, que contrajo matrimonio con Caroline Crowehter, hija del presentador televisivo Leslie Crowther, también publicó su primer disco como solista, “Solo in Soho” (1980), un apreciable trabajo en el que colaboró Mark Knopfler.
Dos años después retornaría en solitario con “The Philip Lynott Album” (1982), álbum en el que Knopfler, además de colaborar con su guitarra, se ocupaba de la producción.
El problema para Phil es que las drogas fueron minando seriamente su salud y esto se vio reflejado en su trabajo compositivo. “Renegade” (1981), co-producido por Chris Tsangarides (Japan, Judas Priest), resultó ser uno de sus peores discos y en el que se aprecia una mayor tendencia a conceptos heavys, con energía pero mayor previsibilidad y menor creatividad en las composiciones. “Renegade” o “Hollywood” todavía merecen una escucha.

Después del álbum y la gira de apoyo al mismo, Snowy White abandonaría la formación. Su sustituo fue John Sykes, antiguo componente de Tygers of Pan Tangs que brilla con la guitarra en “Thunder and Lightning” (1983), un álbum con una viscosa producción metalera, en consonancia con la época ochentera, que le valió para cosechar el triunfo comercial gracias a piezas como el título homónimo, “The Holy War” o “Cold Sweat”.
Tras este álbum, una gira de despedida Thin Lizzy y el directo “Life” (1983) la banda dejaría de existir. En 1984 Lynott, tras desecharse el proyecto The Three Musketeers con Sykes y Downey, creó Grand Slam con el guitarrista Laurence Archer, el bajista Dois Nagle, el batería Robbie Brennan y el teclista Mark Stanway.
Lamentablemente ninguna compañía discográfica confió en un Phil muy tocado por su adicción a las drogas, la cual le llevaría a la muerte el 4 de enero de 1986 tras una sobredosis. Tenía 36 años.

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Uno de los grandes genios musicales del siglo XX y una de las figuras fundamentales para el desarrollo sonoro y lírico de géneros tan diversos como el folk, el blues, country, rock o pop.

Su capacidad poética, desplegada desde notorias variantes descriptivas, que impregna una introspección personal y una mirada incisiva a la sociedad que le rodea, ha influenciado sobremanera a todo tipo de generaciones de artistas, deudores de un hombre esencial para entender el tránsito de la música moderna desde una hirviente adolescencia hasta una reflexiva y consciente madurez.

Robert Allen Zimmerman nació el 24 de mayo de 1941 en la localidad de Duluth, Minnesotta (Estados Unidos), pero a temprana edad se mudaría a Hibbing, ciudad localizada en su mismo estado de nacimiento. En su temprana adolescencia empezaría a aficionarse a la música folk, blues, rock’n’roll y country, imitando a sus maestros mientras sus padres atendían la ferretería familiar.
En el instituto, Bob comenzó a tocar la guitarra y pronto formaría un grupo llamado The Golden Chords, en donde principalmente interpretaba rock’n’roll al estilo Little Richard, su músico de rock favorito.

Cuando se trasladó a la Universidad de Minnesotta, comenzó a expandir su pasión por los estilos tradicionales de la música americana, y creció su devoción por gente como Woody Guthrie (a quien conoció en sus últimos días), Hank Williams o Leadbelly y adoptando el apellido Dylan, en homenaje a uno de sus poetas preferidos, Dylan Thomas, comenzó a cantar folk, estilo que a comienzos de los años 60 interpretaría con su singular voz y su peculiar fraseo en los locales neoyorquinos del Greenwich Village, tras aburrirse del academicismo universitario y abandonar sus estudios de arte.
Con anterioridad había adoptado, tras contemplar al bluesman Jesse Fuller en Denver, el soporte para la armónica, que le permitía tocar la guitarra al mismo tiempo que el citado instrumento de viento. En 1961 consigue firmar un contrato discográfico con Columbia y publicar su primer Lp titulado simplemente “Bob Dylan” (1962), trabajo repleto de versiones de blues y folk producido por John Hammond Jr. que incluía estupendos temas propios como “Talkin’ New York” o “Song to Woody”.

Ese mismo año, Dylan comenzó a trabajar en su segundo álbum grande que ya iba a ser proveído con profusión por su talento en la escritura con temas tan clásicos como “Blowin’ in the wind” (versionado con gran éxito por Peter, Paul & Mary), “Masters of war”, “Don’t think twice, it’s all right”, “I shall be free”, “Girl from the north country” o “A hard rain’s a-gonna fall”, todos ellos contenidos en su primera gran obra “The Freewheelin’ Bob Dylan” (1963), con una foto en la portada del compositor y su novia (por esos momentos) Suze Rotolo, el disco contenía momentos de acerada crítica social sin perder cortes de tono irónico y amoroso.
En 1964 y tras desechar su manager Albert Grossman algunos temas (“Mixed up confusion”) de tendencias más rockeras, publicó “The times they are a-changin'” (1964), álbum que proseguía su senda político-social con temas como el single homónimo, “With God on our side”, ” The lonesome death of Hattie Carroll” o “Boots of spanish leather”.

Otro magistral disco grande titulado “Another side of Bob Dylan”, en donde incorporaba materias de mayor calado sentimental y elementos de mayor complejidad lírica de elevado talente simbolista, influenciado por el poeta francés Arthur Rimbaud.
Las mejores canciones de este Lp producidas por Tom Wilson son “All I really want to do”, “Spanish Harlem Incident”, “It ain’t me babe”, “Chimes of freedom”, “I don’t believe you” o “My back pages”, temas versionados hasta la saciedad por diferentes grupos y solistas, incluida Joan Baez que se convertiría en amante y principal fan del cantautor.
La relación duraría poco y Dylan contraería su primer matrimonio en 1964 con la modelo Sara Lowndes, de quien se divorciaría en 1977.

En 1965 electrificaría su sonido tras admirar las posibilidades expansivas de la música rock y pop en el folk con la versión realizada por los Byrds de su “Mr. Tambourine man” y por la soberbia adaptación de los Animals con “House of the rising sun”, siendo rechazado cruelmente por los más acérrimos seguidores del folk, que lo abuchearon cuando apareció en el Festival de folk de Newport con su guitarra eléctrica y el grupo The Paul Butterfield Blues Band. El folk-rock fue adoptado por Dylan en su disco “Bringing it all back home”, pieza clave de su discografia con canciones impregnadas de imaginería y con tematicas eclécticas de connotaciones surrealistas en piezas como “Subterranean Homesick blues”, “Maggie’ farm”, “She belongs to me”, “Love minus zero”, “Bob Dylan’s 115th dream”, “Gates of Eden”, “It’s alright, ma, I’m only bleeding”, “It’s all over now, baby blue” o la propia “Mr. Tambourine man”.

El tránsito al campo eléctrico y abrazo de tendencias más blues, R&B y trazos rock se materializó totalmente en dos trabajos esenciales de su extensa carrera: “Highway 61 revisited” (1965) y “Blonde on blonde” (1966), dos obras maestras que prolongaban su talento lírico y musical con clásicos de la talla de “Like a Rolling Stone” (su sencillo más exitoso comercialmente hablando, alcanzando el puesto número 2), “Rainy day women #12 & 35”, “Visions of Johanna”, “I want you” o “Just like a woman”, temas (con el single “Positively 4th Street”) en los cuales colaboró gente como Michael Bloomfield, Harvey Brooks, Al Kooper y los miembros de The Band, formación canadiense conocida hasta ese momento como The Hawks (acompañaban al rockero Ronnie Hawkins) que se convertiría en su grupo de acompañamiento en directo y con quienes giraría por el Reino Unido en 1966, siendo acusado de traidor de nuevo a la causa folk por sus seguidores británicos.
Esta gira fue recogida por las cámaras de D. A. Pennebaker en su documental “Eat the document”.

La carrera de Bob Dylan alcanzaría en esos momentos su mayor penetración popular, ya que junto al merecido éxito de la crítica y la admiración de sus compañeros de profesión, sus discos grandes y sus sencillos cosecharían importantes resultados en ventas.
En pleno auge profesional un grave accidente de motocicleta acaecido en junio de 1966 en Bearsville, estado de Nueva York, pudo terminar trágicamente con su exitosa trayectoria.

Por fortuna no sucedió así, aunque tras este excepcional período de inspiración compositiva, Bob Dylan se refugió durante un tiempo en su familia y en su hogar, determinado incluso a abandonar el negocio musical.
Su encuentro en una casa llamada Big Pink con sus compañeros The Hawks le estimuló de nuevo para grabar multitud de temas procedentes de la música más enraizadamente americana, el resultado fue el disco “The Basement Tapes”, que no sería publicado hasta 1975, aunque corrieron desde ese mismo instante multitud de copias piratas de las grabaciones entre Dylan y el grupo de Robbie Robertson.
A finales del 67 publicarían el disco “John Wesley Harding” (1967), un álbum repleto de country que se encontraba al margen de las tendencias psicodélicas de la época (que le traían al fresco) y que desplegaba una menor complejidad en sus letras que trabajos pretéritos, retomando el gusto de Dylan por la música tradicional.

El álbum fue todo un éxito, alcanzando el número 1 en las listas británicas, gracias a temas como “All along the watchtower”, “Dear Landlord” o “I dreamed I saw St. Augustine”.
El country continuó con “Nashville Skyline” (1969), disco en el que aparecía Johnny Cash y que contenía su gran canción “Lay lady lay”, uno de los temas más bellos de toda su carrera.
El comienzo de la década de los 70 no resultó positivo para Dylan, ya que su complaciente disco “Self Portrait” (1970) resultó mal recibido por la crítica, todo lo contrario que “New Morning” (1970), álbum que recuperaba para bien los buenos procederes del cantautor de Minnesotta.

En esa época diversificó sus tareas artísticas, publicando el libro “Tarántula” y apareciendo como actor al lado de Kris Kristofferson y James Coburn en el western de Sam Peckinpah “Pat Garret y Billy The Kid” (1973), para el que compuso la banda sonora, disco en el cual se encontraba el famoso sencillo “Knockin’ on heaven’s door”. También apareció en vivo cantando en el Concierto para Bangladesh, organizado por el beatle George Harrison.
Tras firmar con David Geffen y después de publicar en Asylum Records el innecesario “Dylan” (1973), un disco lleno de versiones, en la mitad del decenio Bob Dylan publicó una serie de meritorios discos comenzados con “Planet Waves” (1975), trabajo en el que volvía a colaborar con The Band y que le llevaría a puestos muy altos en las listas de ventas.

Posteriormente llegarían el directo “Before the flood” (1974) y el esencial “Blood on the tracks” (1975), un Lp grabado para Columbia lleno de amargura personal que estaba marcado por el comienzo del traumático divorcio de Dylan con su esposa Sara. Este gran disco con temas como “Tangled up in blue”, “Idiot wind”, “Meet me in the morning” o “If you see her, say hello”, le llevaría directamente al número 1 en ventas.
Más tarde comenzaría una larga gira bajo el nombre de Rolling Thunder Revue, en la que Dylan se encontraba acompañado por gente como Joan Baez, Roger McGuinn, Mick Ronson o el poeta Allen Ginsberg.
Parte de sus actuaciones fueron recogidas en el album directo “Hard Rain” (1976).

Ese mismo año publicó un notable disco titulado “Desire” (1976), que incluía la canción “Hurricane”, homenaje al boxeador Rubin “Hurricane” Carter, injustamente detenido acusado de un asesinato que no había cometido. El Lp volvió a alcanzar el número 1.
En la parte final de los 70 y comienzos de los 80, Dylan publicaría varios discos de mediana calidad como “Street legal” (1978), “Slow train coming” (1979) -con la guitarra de Mark Knopfler- “Saved” (1980) y “Sot of love” (1981), estos tres últimos trabajos marcados por su conversión al cristianismo y temas religiosos.
Los bamboleos espiriturales de Bob Dylan le llevaron a dejar sus ideales cristianos y adoptar en 1983 el judaismo, justo antes de la publicación de “Infidels” (1983), trabajo producido al alimón con Knopfler y en el que aparecía el ex Rolling Stone Mick Taylor. En 1986 contrajo matrimonio con Carolyn Y. Dennis, de quien terminaría separándose en 1992.

Los restantes discos de Dylan en los 80 fueron los directos “Real live” (1984) y “Dylan & Dead” (1989) y los irregulares trabajos en estudio “Empire burlesque” (1985), “Knocked out loaded” (1986), “Down on the groove” (1988) y “Oh mercy” (1989).
Por esta época giró con Tom Petty & The Heartbreakers y The Grateful Dead, además de grabar dos Lps con los Travelling Willburys.
En su última etapa continuó trabajando con bastante regularidad y tras discos bastante prescindibles con buenos temas como “Under the red sky” (1990), “Good as I been to you” (1991), “World gone wrong” (1993) o el directo grabado para la MTV “Umplugged” (1995) nos regaló dos excelentes muestras de un talento inagotable al tiempo como “Time out of mind” (1997) y “Love and Theft” (2001).

“Modern Times” (2006) y “Together Through Life” (2009) son sus últimos discos.

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Una de las bandas más poderosas de la historia del rock. Fundada en Gran Bretaña a finales de la década de los 60, evolucionaron desde posturas progresivas hacia posicionamientos hard rock, cimentando las pautas más clásicas del heavy metal surgido en los años 70.

Deep Purple comenzaron su andadura en la industria musical bajo el nombre de Roundabout, un combo que acompañaba a las andanzas en solitario de Chris Curtis, antiguo componente del grupo The Searchers.

La primera encarnación del grupo estaba compuesta por el vocalista Rod Evans, el guitarrista Ritchie Blackmore (nacido el 14 de abril de 1945 en Weston super Mare), el bajista Nick Simper, el batería Ian Paice y el ex teclista de los Artwoods Jon Lord (nacido el 9 de junio de 1941 en Leicester).

Esta formación data de 1968, año en el que grabarían su album debut, “Shades of Deep Purple” (1968), un estupendo disco de tendencias pop en el que realizaban un cover del clásico “Hey Joe” y del “Help” de los Beatles. Otras composiciones destacadas del disco son “Mandrake Root” y el sencillo “Hush”, un tema de Joe South que alcanzaría un cierto éxito en los EEUU, alcanzando el número 4 en las listas de singles.

El Lp también llegaría a ocupar puestos altos en América, pero en su país pasaría bastante desapercibido.
“The book of Taliesyn” (1969), segundo Lp de calado progresivo, en el que además de sus temas propias, versionaban a Neil Diamond con “Kentucky Woman”, a los Beatles con “We can work it out” y recuperaban el clásico de Phil Spector, escrito para Ike & Tina Turner, “River Deep Mountain High”.
“Deep Purple” (1969) resultó ser un album más complejo que los dos anteriores, vislumbrándose sus venideros sonidos hard rock. Realizaban una adaptación del soberbio tema de Donovan, “Lalena” y presentaban excelentes composiciones de la banda como “The Painter” o “April”.

La falta de éxito del disco provocó la marcha de Rod Evans, que formaría Captain Beyond y del bajista Nick Simper, que se uniría al grupo Warhorse. Serían reemplazos por dos ex componentes del grupo Episode Six, el cantante Ian Gillan (nacido el 19 de agosto de 1945 en Middlesex) y el bajista galés Roger Glover (nacido el 30 de noviembre de 1945 en Brecon).

El primer disco con Gillan y Glover sería “Concerto for Grupo and orchestra” (1970), un proyecto básicamente de Lord grabado junto a la Royal Philarmonic Orchestra.

El album que comenzaría la etapa más comercial del grupo sería “In rock” (1970), una obra maestra del hard-rock en la cual aceraban su potencial sónico gracias mayor influencia dentro del grupo de Ritchie Blackmore, acompañado por el talentoso trabajo en los teclados de Lord y el poderío vocal de Gillan. El disco, que alcanzó el número 4 en Gran Bretaña, contenía temas clásicos del grupo como “Speed King”, “Child in time” o “Into the fire”.

Además del Lp, Deep Purple también conseguiría el éxito en formato sencillo, con la publicación de “Black Night”, una canción que les llevaría al puesto número 2 en las listas británicas.
Con “In rock” daría inicio una gloriosa etapa para la banda, en la que publicaron sus discos más conseguidos.
Ian Gillan también ensancharía sus habilidades vocales al poner voz a Jesucristo en la primera grabación de la ópera rock “Jesucristo Superstar”.
“Fireball” (1971), Lp en el que se incluía “Strange Kind of Woman” logró afianzar a la banda en puestos comerciales, comercialidad superada con creces con “Machine Head” (1972), un disco imprescindible en el que aparece el inmortal tema “Smoke on the water”.

Como sucede a menudo, cuando se llega a la cima, el afán de protagonismo y las diferencias entre los diversos componentes provocan la huida en pos de una continuación exitosa en solitario o con otras formaciones.

Así, los dos últimos en llegar y que había sido importantes en el nuevo rumbo heavy del grupo, Gillan y Glover, abandonarían a sus compañeros tras la publicación del triunfante directo “Made in Japan” (1973), uno de los discos en vivo más conocidos del rock y del irregular vinilo “Who do we think we are” (1973).

“Burn” (1974) presentaba a dos nuevos nombres, David Coverdale (nacido el 22 de septiembre de 1949 en Lancashire) en el puesto de vocalista y el antiguo componente del grupo Trapeze, Glen Hughes, al bajo. El disco, a pesar de las buenas ventas, sería inferior en calidad a las obras pretéritas.
“Stormbringer” (1974) provocaría la decisiva baja de Ritchie Blackmore, reemplazado por Tommy Bolin. Este golpe mortal no pudo ser reavivado con “Come taste the band” (1975) y Deep Purple cesaría sus grabaciones y actuaciones en 1976.
Blackmore formaría el grupo Rainbow, Jon Lord e Ian Paice crearían Paice, Ashton & Lord y David Coverdale, Whitesnake. Bolin fallecería a causa de una sobredosis de heroína.

La sorpresa vendría en los años ochenta cuando los Deep Purple más exitosos grabaron “Perfect Strangers” (1984), “The House of Blue Light” (1987), “Slaves & Masters” (1990) -con Joe Lynn Tuner como cantante- o “The battle rages on” (1993), buenos discos que consiguieron notables ventas. Idas y venidas volvieron a ser la tónica para un grupo legendario que aún continúa girando por todo el mundo.
Su último trabajo en estudio fue “Bananas” (2003), un álbum en el cual aparecía el nuevo teclista Don Airey, quien había sustituido al mítico Jon Lord.


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Una de las mejores cantantes (por no decir la mejor vocalista blanca que ha existido) de rock y blues de todos los tiempos, de estremecedora y desgarradora voz, Janis Joplin, con su agitada vida y muerte la han llevado a ocupar un puesto de honor entre los grandes mártires de la música moderna.

Janis nació el 19 de enero de 1943 en Port Arthur, una pequeña localidad en el estado de Texas en la cual nunca terminó por encajar. Su forma de vestir y sus gustos musicales eran muy diferentes a sus compañeros y compañeras de edad, quienes la insultaban y vejaban a menudo.

Ella ante estas ofensas se refugiaba mucho más en el mundo de la música buscando un lugar cuasi místico en donde expulsar sus penas.
Amaba el rock, pero también el folk y el blues, estilos que practicaba en su solitaria existencia influenciada por las intérpretes de blues Odetta y Bessie Smith e incluso por uno de los grandes del soul, Otis Redding.
Cuando tenía 15 años comenzó a actuar en clubs, se unió a los Waller Creek Boys y se marchó a la soleada California.
En San Francisco conoció a una banda de psico-blues denominada Big Brother & The Holding Company con los que actuó en el famoso festival de Monterey en 1967 consiguiendo un extraordinario éxito con el tema “Ball And Chain”.

Con los Big Brother grabó dos Lps, “Big Brother & The Holding Company” (1967) y “Cheap Thrills” (1968), este último con portada de Robert Crumb resultó todo un éxito en ventas, éxito basado claramente en la fuerza vocal y escénica de su líder femenina.

Mientras tanto, la vida personal de Janis iba poco a poco sumergiéndose en una espiral continua de drogas, alcohol y sexo muy propia de la época y de la cual Janis Joplin fue uno de sus máximos exponentes.
El éxito del grupo y varias disensiones internas hicieron que a finales de 1968 Janis Joplin saliera de la formación e intentara probar fortuna en solitario.
Su primer trabajo sería “I Got Dem Ol’ Kozmic Blues Again Mama!” (1969), un álbum producido por Gabriel Mekler muy bien recibido en el que colaboraba un nuevo grupo de acompañamiento llamado The Kozmic Blues Band (anteriormente llamados Janis & The Joplinaires) que incluía al guitarrista de Big Brother, Sam Andrew.

Aunque la calidad de la grabación era buena, su siguiente y póstumo disco titulado “Pearl” (1970), interpretado al lado del conjunto Full Tilt Boogie (con varios componentes de Kozmic) y producido por Paul A. Rothchild (productor de grupos como Doors o Love) sería su gran obra en la que desplegaba su gusto por el soul, el folk, el blues y el rock en temas clásicos como “Me and Bobby McGee” (compuesto por Kris Kristofferson), “Mercedes Benz” o “Move Over”.
La canción de Kristopherson alcanzó el top en las listas americanas en 1971 pero tristemente Janis Joplin ya no estaba viva para disfrutar del triunfo.
Había muerto de sobredosis de heroína en el 4 de octubre de 1970 en un hotel de Hollywood. Tenía 27 años.

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Surgidos a finales de los años 70 en la ciudad británica de Manchester, Joy Division (un nombre derivado de los campos de concentración nazis) estaban integrados por el cantante Ian Curtis (nacido el 15 de julio de 1956 en Manchester, muerto el 18 de mayo de 1980), el guitarrista Bernard Albretch (nacido el 4 de enero de 1956 en Manchester), el bajista Peter Hook (nacido el 13 de febrero de 1956 en Manchester) y el batería Stephen Morris (nacido el 28 de octubre de 1957 en Cheshire) – anteriormente pasó por la banda Steve Broterdale.

Aunque nacidos en la era punk bajo el apelativo de Warsaw (decidieron comenzar a tocar tras presenciar un concierto de los Sex Pistols), sus composiciones estaban alejadas de los postulados de los Clash y compañía (a pesar de la energía inicial).
Joy División practicaban un tipo de música con atmósferas siniestras y gélidas, muy influyentes en el posterior rock gótico.

Con el apoyo de su nuevo mánager, Rob Gretton, publicaron el EP “An Ideal For Living” (1978) y posteriormente su primer disco grande, “Unknown Pleasures” (1979), producido por Martin Hannett y que hizo del grupo un fenómeno de culto, un culto traspasado a sus actuaciones en directo, ya que su cantante Ian Curtis era imprevisible en vivo a causa de una enfermedad nerviosa que a veces le llevaba a sufrir ataques epilépticos en pleno escenario.
El suicidio en 1980 del inestable líder Ian Curtis supuso la disolución de la banda.

Póstumamente aparecieron con mucho éxito el magnífico LP “Closer” (1980), el recopilatorio “Still” (1981), y el single de éxito “Love Will Tear Us Apart”.

Los tres restantes componentes (aunque Albretch cambió su apellido por el de Summer) volvieron a resurgir con la popular y altamente comercial formación de techno-pop New Order.

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